El Índice Global de Innovación 2026 confirma una tendencia que el mundo ya conoce: la inteligencia artificial, la digitalización, la biotecnología y la automatización siguen avanzando. La inversión mundial en investigación y desarrollo creció 4,7 % en términos reales en 2024, las publicaciones científicas superaron los 2,4 millones de artículos y el capital de riesgo alcanzó 510.000 millones de dólares. Suiza, Suecia y Estados Unidos lideran el ranking, seguidos de cerca por Corea del Sur y Singapur. China, décima a nivel mundial, es la economía de ingresos medios mejor posicionada.
América Latina y el Caribe, en cambio, mantiene una posición rezagada. Chile ocupa el primer lugar regional (puesto 51 mundial, 33,8 puntos), seguido por Brasil (53) y México (65). Brasil es el único país de la región que supera las expectativas de innovación según su nivel de desarrollo y destina más del 1 % de su PIB a I+D. El resto enfrenta una desconexión persistente entre universidades, empresas, capital de riesgo y mercados internacionales. El desafío no es solo producir conocimiento, sino convertirlo en productos, empresas y exportaciones de mayor valor.
Bolivia ilustra con claridad esta distancia. En 2025 obtuvo 19,6 puntos y el puesto 111 de 139 economías. En 2026 subió apenas a 19,7 puntos, pero descendió al puesto 114. El leve avance en puntaje no compensó el mejor desempeño relativo de otros países. Hoy ocupa el puesto 17 en América Latina y el 9 en América del Sur, por detrás de Chile, Brasil, Uruguay, Argentina, Colombia, Perú, Ecuador y Paraguay.
El perfil nacional revela un desequilibrio estructural. Bolivia obtiene 19,7 puntos globales, pero apenas 16,8 en instituciones (puesto 135), 22,2 en infraestructura (132) y 17,3 en sofisticación empresarial (133). En contraste, la sofisticación del mercado alcanza 41,7 puntos y el puesto 49, impulsada por el acceso al crédito (puesto 10). El gasto en educación representa el 7,5 % del PIB (puesto 5), mientras que la inversión en I+D se limita al 0,1 % del PIB (puesto 107). Los resultados en conocimiento y tecnología son particularmente bajos: 9,2 puntos y puesto 131.
Estas cifras muestran que el problema no es la ausencia total de capacidades, sino la dificultad de transformar educación, crédito y creatividad en investigación, tecnología y productividad. El aumento de 0,1 puntos no constituye una mejora estructural. El índice refleja capacidades acumuladas, no solo la coyuntura de un año.
Los riesgos a corto plazo son concretos. La incertidumbre económica puede contraer la inversión privada, reducir el empleo cualificado y encarecer equipos y licencias tecnológicas. Si las reformas fiscales y económicas necesarias no protegen las inversiones productivas prioritarias, la recuperación de la innovación se retrasará. El peligro central es entrar en un círculo de baja inversión, baja productividad y escasa diversificación.
Revertir esta situación exige tres medidas prioritarias. Primera: estabilizar la economía y establecer reglas claras y predecibles para la inversión privada y extranjera, reduciendo la incertidumbre regulatoria y simplificando los trámites para crear empresas, importar equipos y registrar propiedad intelectual. Segunda: elevar de forma progresiva y verificable la inversión en I+D desde el actual 0,1 % del PIB, combinando recursos públicos, privados y de cooperación internacional, con convocatorias competitivas y metas medibles en patentes, productividad y ventas de productos innovadores. Tercera: crear un programa de financiamiento tecnológico orientado a pequeñas y medianas empresas y a proyectos de colaboración universidad-empresa, con indicadores públicos de resultados comerciales y supervivencia empresarial.
La innovación no es un lujo. Es la condición para generar empleos cualificados, diversificar las exportaciones y mejorar las condiciones de vida. Bolivia tiene capacidades latentes. Lo que falta es convertirlas en resultados.
Luis Fernando Romero Torrejón es economista.
La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Enfoque News.









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