La ruta de los tres muchachos
Tenían en común tres elementos singulares: los tres eran treintañeros, aventureros y poseían una codicia que no conocía límites. Uno de ellos, el extranjero, ya había amasado una fortuna con actividades ilícitas, sobre todo en Paraguay. Los otros dos, los bolivianos, querían hacerlo lo más pronto posible, aprovechando el poder público. El narcotráfico y su protección desde el Estado unieron sus caminos por un largo momento. Querían más: convertir a Bolivia en un narcoestado. Estuvieron cerca de lograrlo. Sebastián Marset (35), el narcotraficante uruguayo que hizo de Bolivia su centro de operaciones a nivel global, aguarda encerrado en una cárcel de Virginia, en Estados Unidos, el inicio de un juicio que puede poner al descubierto la red de protección que tejió en el país para ostentar el alias de El Rey del Sur. El juicio por cargos de narcotráfico, lavado […]


