
La CEPAL indica que 2025 se caracterizó por alta incertidumbre global, tensiones geopolíticas, avances tecnológicos y nuevas políticas comerciales lideradas por Estados Unidos. En ese contexto, la Inversión Extranjera Directa (IED) mundial alcanzó 1,6 billones de dólares, un 14% más que en 2024. Sin embargo, el crecimiento se concentró en economías desarrolladas, mientras las emergentes mostraron resultados heterogéneos. Los anuncios de nuevos proyectos cayeron 1,9% y el número de iniciativas bajó 15,7%.
La región recibió 194.233 millones de dólares en IED, un aumento del 1,7%. Representó el 12% del total mundial. Brasil y México captaron el 62% de los flujos. Les siguieron Chile (7%), Perú (6%), Colombia (6%), Guyana (5%), Costa Rica (3%) y República Dominicana (3%). El sector servicios lideró con 53%, seguido de manufacturas (31%) y recursos naturales (16%).
Situación de Sudamérica y Bolivia
Sudamérica tuvo un desempeño mixto. Brasil lideró con 77.676 millones de dólares, seguido por Chile, Perú, Colombia y Guyana. La CEPAL advierte que la incertidumbre global, la desaceleración china y tensiones comerciales redujeron los anuncios de nuevos proyectos en 34,3%.
En Bolivia, la IED repuntó de 358 millones de dólares en 2024 a 620 millones en 2025 (+73%). Aun así, solo representó el 0,3% del total regional. El aumento se debió principalmente a reinversión de utilidades, interés por litio y minerales críticos, y reactivación de algunos proyectos. Sin embargo, persisten limitaciones estructurales: escasez de divisas, déficit fiscal, caída de reservas y percepción de inseguridad jurídica. Bolivia sigue siendo uno de los países con menor atracción de inversión en la región.
Impacto de los más de 50 días de bloqueos en 2026
Para los inversionistas extranjeros, más de 50 días de bloqueos son una señal de alerta grave. La IED requiere previsibilidad económica, jurídica y social. Los bloqueos aumentan costos logísticos, interrumpen operaciones y deterioran la imagen del país.
Esto genera tres efectos negativos: mayor incertidumbre política y social, afectación logística severa y deterioro macroeconómico (pérdidas estimadas en 3.000 millones de dólares), lo que eleva el riesgo país. Según JP Morgan, Bolivia es la segunda economía más riesgosa de la región.
Estimación del impacto
Sin bloqueos, la IED podría haber alcanzado entre 650 y 750 millones de dólares en 2026. Con los conflictos, se proyecta una caída de entre 15% y 30% respecto a 2025. En el escenario más probable, la pérdida oscilaría entre 120 y 180 millones de dólares, reduciendo los flujos a unos 430-500 millones. Aunque representa solo 0,22%-0,40% del PIB, el impacto multiplicador en empleo, tecnología y divisas es mucho mayor. El mayor daño es la pérdida de confianza a largo plazo.
Cinco medidas estratégicas para aumentar la IED
- Recuperar la estabilidad macroeconómica y reducir el riesgo país.
- Fortalecer la seguridad jurídica y la estabilidad regulatoria.
- Reducir la conflictividad social y garantizar libre tránsito.
- Implementar una estrategia agresiva de promoción de inversiones en sectores prioritarios (litio, minería crítica, energías renovables y agroindustria).
- Impulsar alianzas público-privadas para proyectos de infraestructura e industrialización.
Bolivia logró una recuperación coyuntural en 2025, pero sigue marginal en la región y enfrenta riesgos crecientes por inestabilidad social y macroeconómica. El capital internacional no llega solo por recursos naturales, sino por confianza. Si el país no logra estabilidad económica, seguridad jurídica y paz social, la IED volverá a niveles bajos. Corregir estos problemas es clave para transformar la inversión en motor de crecimiento y desarrollo sostenible.
Luis Fernando Romero Torrejón es economista.
La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Enfoque News.











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