
¿Actuó correctamente el BCB al invalidar los billetes robados? Desde el punto de vista técnico, sí: fue una medida válida y estándar.
Cuando se produce el robo o la pérdida de billetes antes de su distribución oficial, los bancos centrales suelen adoptar acciones para impedir que ese dinero ingrese al sistema financiero. El BCB aplicó el protocolo habitual de seguridad monetaria:
- Identificó las series específicas robadas.
- Publicó la lista de números de serie afectados.
- Implementó un sistema web y una aplicación para verificar la validez de los billetes.
- Advirtió que esos billetes no serían aceptados por el sistema financiero.
El objetivo es claro: proteger la integridad de la moneda.
Esta práctica es común en la región. Ejemplos similares se han visto en:
- Banco Central de Brasil: publica las series robadas antes de su circulación y obliga a los bancos a reportar su aparición.
- Banco de México: identifica series en casos de robo durante el transporte de valores y alerta al sistema financiero.
- Banco Central de Chile: aplica protocolos equivalentes ante robos de remesas monetarias.
En síntesis: identificar, publicar y alertar. Es una práctica estándar internacional.
¿Dónde falló entonces el BCB?
No en la decisión técnica, sino en la comunicación pública. Se cometieron tres errores graves:
- Confusión entre “serie B robada” y “serie B legal” en circulación.
- Mensajes contradictorios entre autoridades (gobierno, BCB, ministros).
- Comunicación tardía y poco pedagógica.
En una economía como la boliviana —donde más del 60 % de las transacciones se realizan en efectivo—, esto provoca un rechazo masivo y generalizado del dinero.
¿Es razonable afectar la confianza en toda la serie B por solo el 0,53 % del lote?
Desde una perspectiva económica y monetaria: no, no es razonable.
Según datos del propio BCB:
- Circulan aproximadamente Bs 90.000 millones en efectivo en el país.
- Lo robado representa cerca del 0,14 % del cargamento del avión.
- Del total de la serie B, equivale solo al 0,53 % del lote.
El impacto monetario real es mínimo. El verdadero problema es psicológico: un “shock de confianza monetaria”. Cuando la gente duda de la validez de un billete, deja de aceptarlo, pierde liquidez y se frena el comercio, el transporte y las actividades cotidianas que dependen del efectivo.
Perjuicios concretos para la economía
Parálisis en el comercio informal: en Bolivia, las transacciones se basan en confianza inmediata. Una duda basta para que el vendedor rechace el billete y la operación se trabe.
Mayor fricción en los pagos: surgen frases como “no acepto ese billete” o “cámbialo en otro lado”, lo que reduce la eficiencia y velocidad de circulación del dinero.
Deterioro de la confianza en la moneda: el peor riesgo para un banco central es que la población empiece a pensar “no sé si este billete vale”. Esa percepción puede erosionar la credibilidad general de la divisa.
¿Quién tiene la atribución para validar o invalidar billetes?
Legalmente, la potestad exclusiva corresponde al BCB. La Constitución Política del Estado y la Ley 1670 le otorgan atribuciones como:
- Ejecutar la política monetaria.
- Autorizar la emisión de moneda.
- Administrar las reservas internacionales.
La misma ley faculta al Directorio del BCB para autorizar la emisión, retiro y destrucción de billetes, así como supervisar su impresión.
Ni el ministro de Economía, ni el presidente del Estado, ni la Asamblea Legislativa tienen esa competencia directa. Toda decisión de invalidar, retirar o cambiar el estatus de billetes debe formalizarse mediante resolución del Directorio del BCB.
Hasta la fecha, no se ha hecho pública ninguna resolución que avale la invalidación de series de la serie B ni la quema de billetes. Esta formalidad es clave para garantizar seguridad jurídica, transparencia y confianza pública.
¿Puede el BCB declarar que todos los billetes de la serie B tengan curso legal, incluidos los del avión accidentado?
Sí, es técnicamente posible y legalmente viable. La legislación boliviana otorga al BCB competencia exclusiva para emitir moneda, autorizar su circulación y retirar o desmonetizar billetes (Ley 1670).
Mediante resolución del Directorio, podría validar la serie completa o habilitar nuevamente los billetes.
Sin embargo, el BCB se resiste por razones de política monetaria y precedentes, no por imposibilidad legal. Como afirmó su presidente, “no se puede legalizar lo robado”. Validar los billetes sustraídos debilitaría el control sobre el material monetario, convalidaría el robo y podría incentivar futuros asaltos a remesas.
Alternativas técnicas evaluadas
Opción A: Validar toda la serie B (incluidos los robados)
- Ventajas: elimina el rechazo en el comercio, simplifica el sistema, reduce la desconfianza.
- Problemas: legitima dinero sustraído, crea incentivo a robos futuros y genera responsabilidad institucional.
Opción B: la aplicada por el BCB
- Invalidar solo los billetes robados e implementar verificador por serie.
- Objetivo: impedir que el dinero robado ingrese al sistema financiero.
- Conclusión técnica: es legal y posible validar toda la serie, pero no conveniente institucionalmente, ya que equivaldría a convalidar robo, sentaría un precedente peligroso y erosionaría el control monetario. Por eso el BCB evita hacerlo y, en términos coloquiales, “le tira la pelotita” a la
- Asamblea Legislativa.
¿Se puede considerar “robo” recoger billetes del avión accidentado? La respuesta es jurídicamente afirmativa, aunque compleja.
Muchos sostienen que “no era dinero porque aún no circulaba”. Eso es incorrecto. Los billetes ya estaban impresos para el BCB, tenían valor nominal oficial y eran propiedad del Estado, aunque pendientes de distribución.
En derecho penal, para configurar robo o hurto basta con que exista propietario y apoderamiento indebido. Esos billetes eran:
- Propiedad del Banco Central de Bolivia.
- Transportados bajo custodia estatal.
Tras el accidente en El Alto, personas se apropiaron de fajos sin autorización. Por ello, la justicia boliviana imputó a varias por robo agravado y daño al Estado.
El delito no depende de que el dinero ya circulara, sino de la propiedad y la apropiación indebida.
Tres propuestas técnicas y legales para superar el rechazo a la serie B
- El BCB debe aclarar con claridad: “NO TODOS LOS BILLETES SERIE B SON ROBADOS”.
- Mensaje simple: “Solo algunos números están bloqueados; el resto es completamente válido”.
- Difusión en TV, radio, redes, bancos, mercados y transporte público. Es lo que hacen otros bancos centrales en casos similares.
Garantía oficial de aceptación bancaria
- Anuncio formal: todo billete serie B será aceptado por bancos y entidades financieras.
- Si aparece uno robado, el banco lo retiene, pero el ciudadano no pierde su dinero.
- Este mecanismo evita pánico y se usa en varios países.
Programa temporal de canje en bancos
- Durante 3-6 meses: canje gratuito de billetes serie B, verificación inmediata y reposición con billetes nuevos.
- Reduce el miedo, aumenta la confianza y limpia los dudosos.
Conclusión general
El BCB acertó técnicamente al bloquear los billetes robados.
El principal problema fue la deficiente comunicación, que llevó a muchos a creer que toda la serie B era sospechosa o ilegal.
El impacto económico real es mínimo (menos del 1 % del efectivo circulante).
El daño verdadero está en la confianza, vital en una economía mayoritariamente en efectivo.
La solución no pasa por cambiar leyes ni retirar toda la serie, sino por:
- Comunicar mejor y con claridad.
- Garantizar aceptación bancaria.
- Facilitar el canje.
Si el BCB actúa rápido en estas líneas, el problema puede resolverse en semanas. De lo contrario, el rechazo se extenderá, estigmatizará aún más la serie B y podría erosionar la confianza en otros billetes.
Luis Fernando Romero Torrejón es presidente del Colegio Departamental de Economistas de Tarija.
La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Enfoque News.









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