Tres decretos para apagar incendios
La reciente promulgación de los decretos supremos 5630, 5629 y 5628 refleja con claridad el momento económico y político que atraviesa Bolivia. Son medidas diseñadas para responder a problemas inmediatos: aliviar la situación de los deudores afectados por la crisis, evitar interrupciones en la producción industrial y enviar una señal de austeridad desde las más altas esferas del Estado. Sin embargo, aunque cada una de estas disposiciones puede generar efectos positivos de corto plazo, ninguna resuelve las causas estructurales que han llevado al país a una situación de creciente fragilidad económica. El Decreto Supremo 5630, referido a la reprogramación y refinanciamiento de créditos, busca contener el deterioro de la cartera bancaria en un contexto donde miles de familias y empresas han visto afectada su capacidad de pago. La medida ofrece un alivio temporal al permitir que los prestatarios renegocien sus […]







