
Marcelo Claure Bedoya, uno de los bolivianos más adinerados del momento y con negocios de alcance global, estuvo casi omnipresente durante las elecciones generales de 2025. ¿Te acuerdas? Encuestas de percepción electoral, opiniones permanentes en redes sociales, encuentros con candidatos en Estados Unidos, promoción del proyecto Bolivia 360, entrevistas con medios afines, anuncios de financiamiento… Todo ocurrió con gran intensidad en la primera vuelta de los comicios del Bicentenario.
Se transformó en un “factor” relevante en un proceso al que el masismo asistió por primera vez fraccionado en al menos tres frentes: Alianza Popular, PDC y MAS. Comenzó bendiciendo a Manfred Reyes Villa; destacó a Andrónico Rodríguez como la renovación dentro del oficialismo; mantuvo distancias con Jorge “Tuto” Quiroga Libre; no advirtió —como muchos— la irrupción de Rodrigo Paz y Edman Lara. Finalmente, apostó por Samuel Doria Medina, de la Alianza Unidad.
En términos políticos, se interpretó que Claure desplegaba todas esas acciones e iniciativas con el objetivo de ser quien colocara al nuevo presidente de los bolivianos. ¿Te imaginas? El multimillonario lo negó reiteradamente, pero todo lo que hacía y decía enviaba un mensaje diferente al microclima político y al electorado en general.
El entusiasmo del empresario cambió drásticamente en el balotaje, disputado entre Paz y Quiroga. Su presencia se volvió marginal, casi inadvertida, tal vez porque su elegido no había clasificado a la ronda final. Dejó de publicar en redes, de encargar encuestas y redujo las entrevistas a la mínima expresión. Incluso habría incumplido el compromiso de financiar el control electoral, lo que provocó el reclamo público de Doria Medina.
“Marcelo Claure ha sido una profunda decepción porque él se comprometió a hacerse cargo del control electoral. Era una tarea no solamente para mí, sino para el sistema democrático, que cuesta dinero. Él se comprometió y, llegado el momento, no cumplió, no pagó”, afirmó en un video de TikTok el “presidente-empresario”.
Se pensó que los vientos de cambio lo traerían de regreso al país el 8 de noviembre de 2025, día en que se posesionaron los nuevos mandatarios, o en fechas posteriores. Sin embargo, se ha mantenido fuera del escenario nacional, tanto en lo político como en lo futbolístico, y ha concentrado sus actividades empresariales en otros países, quizás atraído por los altos niveles de rentabilidad.
¿Qué pasó con Claure? ¿Perdió interés en el país y sus potencialidades? ¿En qué quedó el proyecto Bolivia 360? Su lejanía de la coyuntura nacional no debería llevarnos a error. Su interés en el litio y las telecomunicaciones en Bolivia se mantiene, aunque con bajo perfil. En el ámbito de las telecomunicaciones, el vicepresidente del Club Bolívar —manejado por Claure a través de Baisa— pasó a ser gerente general de Entel, con proyectos que buscan abrir a Bolivia a la llegada de compañías globales de internet satelital.
En cuanto a los recursos naturales estratégicos, entre ellos el litio y las tierras raras, Claure reapareció en el Foro Económico Mundial de Davos, sentado junto a la delegación nacional y escuchando atentamente a los ministros enviados por Rodrigo Paz. Estos explicaban a representantes de potencias económicas, compañías globales de primer nivel y organismos internacionales que Bolivia está abierta al mundo y espera inversiones de magnitud. En las imágenes de los paneles en Davos se ve al multimillonario prestando atención al desempeño de los representantes bolivianos.
El canciller del Estado destacó luego, en contacto con medios bolivianos desde Suiza, que existe interés extranjero en el litio y otros recursos bolivianos. “Hay mucho interés, naturalmente, en nuestra industria de litio, pero también en las innovaciones que pueden incorporar en Bolivia temas tecnológicos”, afirmó Fernando Aramayo.
¿Y el proyecto Bolivia 360? En el primer semestre de 2025 se dijo que era algo parecido al trabajo previo realizado en los años 80 —hace cuatro décadas—, que dio paso al Decreto 21060. En una presentación virtual a estudiantes, docentes e invitados en la Escuela de Producción y Competitividad de la Universidad Católica Boliviana, en marzo de 2025, Claure ofreció una explicación detallada de las perspectivas de la economía boliviana a partir de esa plataforma.
En mayo del año pasado socializó sus contenidos más profundos ante buena parte de los candidatos, en una reunión realizada en la Harvard Kennedy School, a la que asistieron aspirantes presidenciales, analistas, empresarios y periodistas. Los invitados —y quienes se colaron al evento— asumieron el compromiso escrito de no hacer público ningún detalle de la explicación que recibieron de parte de un equipo de expertos encabezado por el economista de origen venezolano y destacado profesor e investigador de Harvard, Ricardo Hausmann.
¿Llegó el proyecto a la etapa final? ¿Es aplicable en el país independientemente de quién sea el presidente? ¿Se adapta al nuevo ciclo boliviano? Hausmann seguramente tiene explicaciones técnicas y económicas precisas, pero será el empresario quien decida si puede ponerlo a disposición de los actuales gobernantes y convertirlo en la brújula para nuevas oportunidades de inversión extranjera en áreas estratégicas. ¿Reaparecerá Claure en Bolivia? Parece que todo dependerá de nuevas normas y de la voluntad política para garantizar futuras inversiones.
Edwin Cacho Herrera Salinas es periodista y analista.
La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Enfoque News.











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