
Hugo Javier Pillco Rivero es un ingeniero sanitario, músico y youtuber peruano con cifras impresionantes en redes sociales: más de 10 mil seguidores en X, más de 91 mil en Instagram, más de 156 mil en TikTok y más de 749 mil en Facebook. Son números relevantes, pero la cifra más impactante es la de YouTube: este creador, conocido como HugoX ChugoX, ya ha superado el millón de suscriptores.
Sé que en el mundo digital hay cuentas con cifras mucho mayores, pero esas, que suelen medirse en decenas de millones, ofrecen contenidos de consumo masivo. Pillco, en cambio, produce videos de corte cultural, con especial énfasis en la historia —un terreno tradicionalmente árido—, y ahí reside precisamente su mérito: cosechar en el desierto.
Fue en YouTube donde publicó un video de más de 20 minutos titulado “¿Qué país es dueño de la diablada, caporales, saya, morenada?”, que motiva este artículo, ahora que el Carnaval de Oruro y la fiesta de la Virgen de la Candelaria de Puno de 2026 ya quedaron atrás.
Lo primero que hay que destacar —y varias cuentas bolivianas ya lo están señalando— es que HugoX ChugoX reconoce de manera explícita que las danzas de caporales y saya son de origen boliviano. Afirma que el caporal “es una danza y género musical moderno, creado en Bolivia en el siglo XX” y que “la saya es afroboliviana”.
Al revisar otros videos suyos, la impresión que me queda de Pillco es que se trata de un creador honesto: expone lo que cree con argumentos y sin rodeos. Que tenga razón o se equivoque en todo o en parte es otro debate.
Cuando aborda los orígenes de la diablada y la morenada, repite la tesis predominante entre los investigadores peruanos: que esas danzas habrían surgido en Juli y Puno. La diferencia es que aporta datos interesantes; por ejemplo, menciona que los antecedentes de las actuales fraternidades de diablos y morenos se encuentran en el conjunto de sikuris Juventud Obrera, fundado en 1884, y en la agrupación Barrio Mañazo, de 1894.
Esos datos, paradójicamente, son buenas noticias para Bolivia. Para empezar, Juli data de 1553 y Puno de 1668, mientras que muchas ciudades bolivianas donde surgieron la diablada y la morenada son notablemente anteriores. Además, los años 1884 y 1894 que se citan como antecedentes corresponden a conjuntos de sikuris; en Bolivia, en cambio, contamos con pruebas documentales de morenadas —ya como tales— de datación mucho más antigua. Algunos ejemplos: el traje de plata de moreno del siglo XVIII que se conserva en la Casa de Moneda, el cuadro de los indios danzantes del Museo Soumaya (México) y el traje de moreno del Museo Americano de Historia Natural, ambos anteriores a 1830, sin mencionar el traje de plata que está en el Museo del Oro del Perú y cuya directora reconoció que procede de Bolivia.
Este artículo no pretende entrar ahora en todos esos detalles —que expondré en su momento—, sino comentar lo que Pillco afirma al final de su video sobre la pugna entre Bolivia y Perú: “la controversia es únicamente política y nacionalista”. En eso está muy equivocado.
La controversia por las danzas no es ociosa ni se reduce a motivaciones políticas o nacionalistas. En el fondo, el asunto involucra los miles de millones de dólares que generan las fiestas patronales. Por eso, la disputa tiene una base económica importante, de la que hablaré en otra oportunidad.
Juan José Toro Montoya es Premio Nacional en Historia del Periodismo.
La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Enfoque News.











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