Marset, Morales y las encrucijadas

Artículo arrow_drop_down

Las organizaciones criminales y los proyectos políticos totalitarios, construidos sobre la concentración del poder, tienden a transmitir una sensación de invulnerabilidad que suele durar menos de lo que imaginan sus protagonistas. Desafían a la ley, acumulan poder y neutralizan a sus adversarios; sin embargo, el margen de maniobra se agota y terminan enfrentando dilemas que podrían definir el resto de sus vidas. Ese es el caso del narcotraficante Sebastián Marset (35) y del caudillo Evo Morales (66), personajes que, aunque pertenecen a mundos distintos, hoy enfrentan de manera paralela auténticas encrucijadas.

El primero libra una batalla en un tribunal federal de Estados Unidos, tras ser capturado y expulsado del país en marzo en un operativo dirigido por la DEA. El segundo intenta sobrevivir políticamente mientras su espacio de poder se reduce tanto en Bolivia como en el contexto internacional. Sus caminos nunca fueron similares, pero confluyen en un punto crucial: la justicia dejó de ser un escenario lejano para ambos y hoy representa una amenaza inmediata y concreta. Lo que suceda en sus casos podría revelar el grado de penetración del crimen organizado en las estructuras de poder del país. ¿Es Bolivia un narcoestado?

Marset, catalogado como uno de los narcos más poderosos de la región, cambió de estrategia jurídica y de abogados defensores en Estados Unidos. Se ha declarado no culpable de delitos de narcoterrorismo y otros cargos. Si la acusación de la fiscalía federal prospera y las evidencias que se presenten en el juicio —previsto para enero de 2027— resultan contundentes, el desenlace para el fundador del Primer Comando de Uruguay sería la prisión de por vida en una cárcel de máxima seguridad como la Penitenciaría Administrativa de Máxima Seguridad (ADX Florence), en Colorado, donde cumple cadena perpetua, por ejemplo, Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Su apuesta es arriesgada: obligar a los fiscales a probar cada uno de los delitos imputados. Sin embargo, también tiene la posibilidad de dar un nuevo viraje y colaborar con la justicia estadounidense aportando información precisa y relevante sobre redes financieras, rutas internacionales, contactos con otras organizaciones narco y, sobre todo, las estructuras de protección política e institucional que le permitieron convertirse en el nuevo rey del narcotráfico en Bolivia —con corona incluida en sus aviones— y en uno de los grandes distribuidores de drogas hacia sitios clave de varios continentes.

La incógnita en el caso de Marset no solo radica en saber si podrá defenderse con éxito en los tribunales de Estados Unidos, sino en si revelará en algún momento todo lo que sabe para obtener una reducción de condena a cambio de desnudar al sistema que lo protegió durante años en Bolivia. En el mundo del narcotráfico, los líderes de la talla de Marset no operan solos. Siempre cuentan con estructuras de complicidad que involucran a políticos con poder, funcionarios corruptos y operadores financieros inescrupulosos, entre otros.

Morales, en cambio, enfrenta una encrucijada distinta, aunque igual de trascendental. Después de un año y ocho meses confinado en el trópico cochabambino, está claro que su capacidad de condicionar la política nacional a sus intereses personales se ha reducido considerablemente. El punto de inflexión fue el fracaso de los bloqueos carreteros de 53 días, que terminaron exponiendo algo impensable hace unos años: ahora se encuentra políticamente solo.

Su estrategia era escalar la crisis hasta obligar a Rodrigo Paz a renunciar a la presidencia en los primeros meses de su gestión. El desenlace fue distinto. Los bloqueos promovidos por el evismo y sectores afines terminaron desgastando su liderazgo y profundizaron el rechazo de amplios sectores ciudadanos que, durante décadas, lo habían apoyado y votado por él desde 2005.

El fracaso también evidenció el agotamiento de un mecanismo que había sido eficaz durante gran parte de este siglo. Cuando los bloqueos dejan de producir victorias, comienzan a generar aislamiento. El caudillo y sus seguidores lo están experimentando en carne propia.

Además, ahora enfrenta un complejo escenario judicial con procesos penales en curso en Tarija por trata de menores y en Santa Cruz por terrorismo y otros tres presuntos delitos cometidos durante la crisis de mayo y junio. Por si fuera poco, hay investigaciones avanzadas en Estados Unidos sobre narcoterrorismo que lo involucran, y está pendiente la ratificación de una decisión de la Corte IDH para procesarlo por las ejecuciones extrajudiciales cometidas en 2008 en el hotel Las Américas, contra una supuesta célula terrorista ligada al poder regional de la denominada Media Luna.

Las versiones extraoficiales conocidas por Datápolis sobre un intento de negociación planteado por Morales y sus hombres de confianza para abandonar Bolivia no parecen haber rendido frutos. Al contrario, muestran que quien hace unas semanas buscaba el derrocamiento del mandatario ahora pretende salvarse de los riesgos personales que implica un escenario judicial cada vez más adverso, tanto dentro como fuera del país.

Es precisamente en este punto donde las historias de Marset y Morales dejan de ser paralelas y se convierten en un problema de seguridad del Estado. La amenaza para las democracias de la región ya no proviene solo de la actividad del narcotráfico en sí, sino de su capacidad para capturar poderes públicos, financiar proyectos político-partidarios, corromper sistemas judiciales, someter instituciones policiales y convertir a los Estados en instrumentos funcionales a las corporaciones del crimen organizado. Cuando esa convergencia se consolida, estamos hablando, sin duda, de narcoestados.

Bolivia ha mostrado, en las últimas décadas, señales preocupantes en esa dirección: cobijo a grandes organizaciones narco, incremento exponencial del lavado de activos, corrupción institucional en todos los niveles, impunidad garantizada desde el sistema judicial y político, y ganancias multimillonarias para quienes operan ese entramado. Todo ello representa un verdadero riesgo para la seguridad del Estado.

Por ello, la eventual cooperación de Marset con la justicia estadounidense trasciende su situación procesal. Podría poner al descubierto los esquemas de protección política, económica e institucional que permitieron su expansión regional. La experiencia internacional demuestra que las grandes investigaciones contemporáneas ya no persiguen únicamente a los jefes de los carteles, sino que buscan desmantelar las redes completas que les garantizan impunidad.

En el caso del caudillo, su situación adquiriría una dimensión aún más grave. Si las investigaciones internacionales establecen vínculos entre organizaciones del crimen organizado y actores de la política nacional, ya no se trataría solo de responsabilidades personales, sino de la demostración palpable de hasta qué punto han corrompido la médula del Estado mediante la captura de instituciones y poderes estratégicos.

En Latinoamérica se ha creído que estos sistemas de protección estatal son eternos, pero siempre aparece un testigo clave, un colaborador eficaz, un documento financiero secreto o una investigación multinacional —generalmente liderada por la DEA— que rompe el pacto del silencio. La discusión, entonces, excede las implicancias personales de tal o cual personaje y se sitúa en cómo rescatar las instituciones y poderes capturados por los criminales.

Por tanto, la verdadera encrucijada no es la de Marset en Estados Unidos ni la de Morales en el trópico. El dilema mayor para el país radica en aprovechar la oportunidad de acabar con la convivencia entre el crimen organizado y el poder político, o permitir que la impunidad siga carcomiendo los cimientos del Estado. La decisión nacional trascenderá, por supuesto, lo que determinen ambos personajes, sobre todo cuando estos ya solo formen parte de la historia oscura de Bolivia.


Edwin Cacho Herrera Salinas es periodista y analista.

La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Enfoque News.

Sobre el autor

trending_flat
La ruta de los tres muchachos

Tenían en común tres elementos singulares: los tres eran treintañeros, aventureros y poseían una codicia que no conocía límites. Uno de ellos, el extranjero, ya había amasado una fortuna con actividades ilícitas, sobre todo en Paraguay. Los otros dos, los bolivianos, querían hacerlo lo más pronto posible, aprovechando el poder público. El narcotráfico y su protección desde el Estado unieron sus caminos por un largo momento. Querían más: convertir a Bolivia en un narcoestado. Estuvieron cerca de lograrlo. Sebastián Marset (35), el narcotraficante uruguayo que hizo de Bolivia su centro de operaciones a nivel global, aguarda encerrado en una cárcel de Virginia, en Estados Unidos, el inicio de un juicio que puede poner al descubierto la red de protección que tejió en el país para ostentar el alias de El Rey del Sur. El juicio por cargos de narcotráfico, lavado […]

trending_flat
Todo en una semana

La cuestionada escala aérea en Boca Ratón no podía echar el plan por la borda. Fue el propio Rodrigo Paz quien despejó el camino antes del mediodía. Protagonizó una conferencia de prensa en la que buscó trasladar los reflectores al caudillo del trópico. Era lunes 28 de septiembre, inicio de semana, día elegido para retomar la iniciativa política y cambiar la agenda pública. El plan tenía un cronograma y el puntapié inicial le correspondía a Estados Unidos. Al comenzar la tarde, los medios y periodistas recibieron datos y una lista negra de autoridades y exautoridades. Están prohibidas de ingresar a territorio estadounidense por decisión del gobierno de Donald Trump. Los narcovínculos del siglo XXI dejaron 12 desvisados, además de sus familias; 9 inelegibles, y el anuncio de otros 20 que ya no podrán ir a Disneylandia. El caso más llamativo […]

trending_flat
“Socialismo narcoterrorista”

“Derecha vendepatria”. Así caracterizaron políticamente Evo Morales y el MAS a los 20 años de gobiernos neoliberales (1985-2005) y a cerca de 200 años de abusos, exclusiones, expropiaciones y persecuciones contra sectores populares del país. Fue el soporte discursivo, la narrativa, para el “proceso de cambio”, la Asamblea Constituyente y la “nacionalización” de los recursos naturales. Fue la etiqueta más efectiva, en términos de discurso y posicionamiento político, utilizada para separar a unos y otros rumbo a la construcción del Estado Plurinacional. Esa caracterización sirvió para establecer con claridad, siempre en el plano discursivo, simbólico y, por supuesto, político, quiénes eran los enemigos de los campesinos, indígenas y obreros que habían llegado al poder democráticamente, con una votación jamás alcanzada en la historia democrática del país: 53,74 % en las elecciones generales de 2005. Luego, Morales y el MAS transaron […]

trending_flat
El desafío en la frontera

En una semana, ocho hombres fueron asesinados a tiros en una nueva ofensiva narco en los departamentos de Santa Cruz, Beni y Cochabamba. El registro del diario El Deber dio cuenta de 43 abatidos a nivel nacional hasta el lunes 14 de septiembre, consignando la ejecución de dos bolivianos en San Ignacio de Velasco y un brasileño en Trinidad. La cifra subió a 48 al cerrar la semana, con otros cinco acribillados: dos más en San Ignacio de Velasco y uno en Santa Cruz de la Sierra, Entre Ríos y Riberalta. Casi 50 personas asesinadas como producto de la violencia narco en lo que va del año. La mayoría de las víctimas son jóvenes de los municipios fronterizos de Pando, Beni y Santa Cruz. Muchos son extranjeros, sobre todo de nacionalidad brasileña, dada la facilidad con la que se cruza […]

trending_flat
¡Déjense ayudar!

En diez meses, la administración de Rodrigo Paz ha perdido dos condiciones esenciales para gobernar: base social y estructura partidaria. Los resultados de las encuestas difundidas en las últimas semanas y los comentarios en las calles de la ciudad de La Paz, donde la política palpita, coinciden en que el mandatario ha perdido respaldo ciudadano. El 65 % que lo apoyaba a fines de 2025 se ha transformado, en agosto de este año, en exactamente un 65 % de desaprobación. Las pulsaciones recogidas por Ipsos Ciesmori y otras encuestadoras dejan de ser, en determinados momentos, fríos datos estadísticos y se convierten en acaloradas discusiones en mercados, minibuses, oficinas públicas, centros de trabajo, filas en surtidores y otros espacios de la sede de gobierno, donde se habla con vivacidad de política y de políticos. No es difícil concluir, entonces, que la […]

trending_flat
El temor del caudillo

En unos días más se cumplirán dos años desde que Evo Morales se mantiene confinado en una zona estratégica del país: el trópico de Cochabamba, región productora de hoja de coca y de cocaína, según reportes nacionales y extranjeros. En septiembre de 2024 encabezó la última de decenas de marchas que protagonizó en su larga carrera sindical y política. Marchó desde el municipio orureño de Caracollo hasta la ciudad de La Paz en contra de su delfín electoral, el entonces presidente Luis Arce, con quien disputaba la sigla y el liderazgo nacional del MAS, además de la candidatura a la presidencia por esa organización política. Llegó a la sede de gobierno por última vez el 23 de septiembre, pronunció un discurso en el que dijo que había cumplido con su deber y partió apurado al trópico, donde permanece hasta hoy, […]

Relacionado

trending_flat
Más dólares, menos intervención al sector privado

El Decreto Supremo N.º 5747, de 13 de octubre de 2026, busca aumentar el ingreso de divisas a Bolivia mediante una nueva condición para exportar oro: acreditar en una entidad financiera regulada por la ASFI al menos el 80% del valor computable de las exportaciones precedentes para obtener el Formulario Único de Exportación M-03. La primera operación queda exceptuada de la acreditación previa, pero el ingreso de divisas debe demostrarse antes de una exportación posterior. La norma abroga el DS 5076 y elimina la obligación del Banco Central de Bolivia (BCB) de comprar oro. Sin embargo, que los dólares ingresen a una cuenta bancaria privada no significa que pasen a manos del Estado ni que aumenten automáticamente las reservas internacionales. La efectividad de la medida dependerá de que esas divisas permanezcan en el país y estén disponibles para financiar operaciones […]

columna de opinión
trending_flat
El invitado permanente

Y Evo Morales está nuevamente entre los temas centrales de discusión, y ni siquiera porque él se lo haya propuesto: el que vuelve a otorgarle protagonismo es el Gobierno. Esto demuestra que hay gobiernos que, sin proponérselo, o quizá sin darse cuenta, terminan convirtiendo a sus adversarios en protagonistas de su propia gestión. El de Rodrigo Paz parece empeñado en demostrarlo: cada vez que anuncia una acción, lanza una advertencia o abre un nuevo frente político, Evo Morales vuelve a ocupar el centro de la escena. La paradoja es evidente: un Gobierno que debería concentrarse en resolver los problemas del presente parece dedicar una parte considerable de su energía a mantener vigente al expresidente. Lo menciona, lo confronta, anuncia medidas en su contra y vuelve a instalarlo en los titulares. Así, el hombre al que se pretende dejar atrás termina […]

trending_flat
La ruta de los tres muchachos

Tenían en común tres elementos singulares: los tres eran treintañeros, aventureros y poseían una codicia que no conocía límites. Uno de ellos, el extranjero, ya había amasado una fortuna con actividades ilícitas, sobre todo en Paraguay. Los otros dos, los bolivianos, querían hacerlo lo más pronto posible, aprovechando el poder público. El narcotráfico y su protección desde el Estado unieron sus caminos por un largo momento. Querían más: convertir a Bolivia en un narcoestado. Estuvieron cerca de lograrlo. Sebastián Marset (35), el narcotraficante uruguayo que hizo de Bolivia su centro de operaciones a nivel global, aguarda encerrado en una cárcel de Virginia, en Estados Unidos, el inicio de un juicio que puede poner al descubierto la red de protección que tejió en el país para ostentar el alias de El Rey del Sur. El juicio por cargos de narcotráfico, lavado […]

columna de opinión
trending_flat
Pseudoperiodismo

Las redes sociales democratizaron la posibilidad de informar… o desinformar. Cualquier persona puede transmitir en vivo, publicar fotografías, comentar un acontecimiento o compartir una noticia. Esa posibilidad es positiva, pero también ha producido un fenómeno que merece atención: personas y cuentas que se presentan ante el público como periodistas, aunque no necesariamente cumplan con las condiciones mínimas del ejercicio periodístico. A eso propongo llamarlo pseudoperiodismo. No se trata de descalificar a quienes informan desde Facebook, TikTok, YouTube o cualquier otra plataforma. Tampoco de sostener que un medio digital necesita una oficina, una imprenta o una frecuencia de radio para hacer periodismo. Un medio puede ser perfectamente digital. El asunto es otro: la responsabilidad que acompaña al acto de informar. El pseudoperiodismo aparece cuando alguien adopta la apariencia del periodista —micrófono en mano, transmisión en vivo, titulares de “última hora”, logotipo […]

trending_flat
El Presidente de Chile viene a Bolivia… ¿y la verdad sobre las maderas?

A pocas semanas de que el presidente de Chile, José Antonio Kast, visite Bolivia, se da un hecho que puede tensionar la relación bilateral. No tiene que ver con nuestro frustrado retorno al mar; tampoco con el aprovechamiento de las aguas del Silala, que nos ganó Chile; ni con militares bolivianos detenidos en territorio chileno, como ocurrió varias veces. Se trata de una injusticia que afecta la imagen del país y la reputación de nuestros exportadores. Todo inició casi un año atrás, cuando Chile empezó a detener decenas de contenedores con maderas bolivianas exportadas por el puerto de Arica. Pasó un mes, otro mes y varios meses más, sin que la Fiscalía de Arica permitiera a los exportadores afectados defenderse en un proceso sospechosamente hermético. El desastre se desató cuando, en una conferencia de prensa el 8 de junio de […]

trending_flat
Bolivia 2026: la contracción más profunda de la región

América Latina y el Caribe mantiene una expansión moderada. El Banco Mundial proyecta un crecimiento del PIB de 2,2% en 2026, ligeramente inferior al 2,4% de 2025. La cifra refleja resiliencia frente a shocks externos, pero oculta fuertes diferencias entre países. Las economías con políticas fiscales y macroeconómicas más creíbles muestran mejores resultados en crecimiento, inversión y confianza. Los precios aún elevados de materias primas favorecen a algunos exportadores, mientras los importadores de energía y alimentos enfrentan mayores costos. La incertidumbre internacional, el limitado espacio fiscal y los elevados costos de financiamiento restringen el consumo y la inversión. El problema central no es solo crecer poco. El crecimiento potencial sigue limitado por baja productividad, informalidad, déficits de capital humano, débil inversión y restricciones fiscales. El PIB per cápita apenas aumentaría en 2026, de modo que el crecimiento regional no se […]

Sé el primero en dejar un comentario

Deja un comentario

Periodismo con perspectiva, información con responsabilidad

© 2026 Enfoque News. Todos los derechos reservados. Enfoque News es una marca registrada de Qillpu Comunicaciones, Red de Medios Digitales Multiplataforma con sede central en Cochabamba – Bolivia. El eje informativo central de nuestra red se rige bajo principios de innovación, credibilidad y responsabilidad social.

Registro

Ingrese sus datos

✖

Ir Premium!

Enjoy the full advantage of the premium access.

✖

El siguiente plugin se activó correctamente

Unfollow Cancelar

✖

Cancelar

Are you sure you want to cancel your subscription? You will lose your Premium access and stored playlists.

Volver Confirme la información

✖