El riesgo país Bolivia cayó de 2.328 puntos en septiembre de 2024 a 407 puntos al 13 de agosto de 2026, una reducción que refleja una mejora en la percepción de los mercados sobre la capacidad del país para cumplir sus compromisos financieros.
El indicador llegó a 688 puntos en 2026 y posteriormente descendió hasta 325, antes de situarse en 407 puntos. Para el economista Fernando Romero, esta trayectoria muestra una recuperación de la confianza, aunque Bolivia todavía enfrenta un nivel de riesgo elevado.
¿Qué explica la caída?
El riesgo país mide la percepción de los mercados sobre la posibilidad de que un Estado enfrente dificultades para cumplir sus obligaciones financieras. Cuando el indicador baja, generalmente refleja una menor percepción de riesgo entre los inversores.
Romero atribuye la mejora a una combinación de factores, entre ellos cambios en la orientación de la política económica, flexibilización cambiaria, expectativas de mayor apertura a la inversión y una recuperación del diálogo con organismos multilaterales.
En enero, Fitch elevó la calificación soberana de Bolivia de CCC- a CCC, señalando una menor probabilidad de incumplimiento y mejores perspectivas de financiamiento externo. A esto se sumó el acuerdo técnico con el Fondo Monetario Internacional por 1.900 millones de dólares, todavía sujeto a aprobaciones.
La evolución boliviana contrasta con la situación regional. Al 13 de agosto, Venezuela registraba 6.662 puntos, Argentina 470 y Ecuador 432, mientras Uruguay, Chile y Paraguay tenían 66, 89 y 106 puntos, respectivamente.
Problemas fiscales y falta de dólares
La caída del indicador no significa que los desequilibrios económicos hayan desaparecido. Al 31 de julio, la deuda externa pública de mediano y largo plazo alcanzaba 14.238,5 millones de dólares y la deuda del Tesoro General de la Nación llegaba a 13.173,7 millones.
La disponibilidad de divisas también continúa como uno de los principales desafíos. Al 5 de agosto, las reservas internacionales netas sumaban 3.773 millones de dólares, pero las reservas monetarias líquidas alcanzaban solo 604 millones.
Romero considera prioritario avanzar en la reducción del déficit fiscal, aumentar las exportaciones y atraer inversión para fortalecer la generación de dólares. También plantea mayor desarrollo de sectores como hidrocarburos, minería, agroindustria y electricidad.
Bolivia todavía está lejos de su mejor registro: el nivel más bajo de su historia fue de 38 puntos, alcanzado el 9 de marzo de 2017. Para Romero, la mejora será sostenible únicamente si las expectativas actuales se convierten en resultados económicos verificables.





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