Panama Ports Company (PPC), filial del grupo hongkonés CK Hutchison, activó un arbitraje internacional contra el Estado panameño tras el fallo de la Corte Suprema que declaró inconstitucional la concesión de dos puertos clave del Canal de Panamá.
De este modo, se abre una nueva fase en un conflicto que no solo es jurídico. Además, expone el pulso geopolítico entre China y Estados Unidos por una infraestructura central del comercio mundial.
PPC activa arbitraje contra el Estado panameño
En primer lugar, la empresa informó que el 3 de febrero presentó una demanda de arbitraje ante la Cámara de Comercio Internacional (ICC), con sede en París, según un comunicado enviado a EFE.
Según PPC, Panamá incumplió el marco contractual y legal de la concesión. Por ello, reclama “daños extensos”.
Cabe recordar que la compañía opera los puertos de Balboa, en el Pacífico, y Cristóbal, en el Atlántico, desde 1997.
No revisa sentencias judiciales
De acuerdo con la ICC, este tipo de arbitraje es estrictamente contractual.
Por tanto, no revisa ni anula fallos de tribunales nacionales.
En consecuencia, su alcance se limita a establecer si hubo incumplimientos del contrato y, de ser así, fijar compensaciones económicas.
Un proceso largo e incierto
Además, el profesor Ja Ian Chong, de la Universidad Nacional de Singapur, explicó a EFE que el litigio puede extenderse durante años.
Asimismo, advirtió que Panamá no está obligada a participar ni a cumplir un eventual laudo.
Situación actual de los puertos del Canal
Mientras tanto, el presidente panameño José Raúl Mulino indicó que PPC seguirá operando hasta que el fallo quede ejecutoriado.
Por su parte, la empresa afirma que la sentencia aún no ha sido publicada ni ha entrado en vigor.
Una vez ejecutada, el Gobierno prevé aplicar una fase transitoria.
Administración provisional y nueva licitación
Durante ese periodo, APM Terminals Panama, filial del grupo danés Maersk, administrará provisionalmente los puertos.
Posteriormente, el Ejecutivo convocará una nueva concesión.
Según Mulino, el proceso será abierto y participativo.
Las opciones reales de CK Hutchison
A juicio de Chong, resulta difícil que el conglomerado conserve el control de los puertos.
Sin embargo, podría hacerlo si Panamá pierde el arbitraje y decide acatar el laudo.
Al mismo tiempo, el experto no descarta que Pekín intente ejercer presión diplomática.
El papel de Li Ka-shing
CK Hutchison pertenece al magnate Li Ka-shing, de 97 años.
Se trata de una de las mayores fortunas de Hong Kong.
Durante décadas, mantuvo vínculos con líderes chinos como Deng Xiaoping y Jiang Zemin.
No obstante, en los últimos años su relación con el Gobierno central se habría enfriado.
China endurece su discurso
En este contexto, el Ministerio de Exteriores chino afirmó que Pekín “salvaguardará firmemente” los derechos e intereses de sus empresas.
Aunque no mencionó a PPC, el mensaje se interpretó como un respaldo indirecto.
Además, China acusó a Estados Unidos de actuar con “mentalidad de Guerra Fría”.
Estados Unidos celebra el fallo
Por otro lado, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, celebró la decisión de la Corte Suprema panameña.
Dijo que su país se siente “alentado” por la inconstitucionalidad de concesiones portuarias otorgadas a China.
Cabe señalar que Rubio visitó Panamá hace un año y se reunió con Mulino.
Advertencias desde Washington
Asimismo, al inicio de su segundo mandato, Donald Trump amenazó con retomar el control del Canal.
Argumentó que China ejerce una influencia excesiva sobre esa vía estratégica.
Panamá busca bajar la tensión
Por su parte, el Gobierno panameño niega que China u otro país controle la administración del Canal; mientras que Estados Unidos sigue siendo su principal usuario.
De acuerdo con William Jackson, analista de Capital Economics, Panamá intenta aliviar tensiones con Washington. Además, busca reducir la presencia china en la zona.
Un pulso que refleja un choque global
Finalmente, Chong sostiene que la capacidad de China para influir sobre Panamá es hoy menor que en el pasado.
El país ha limitado su exposición reciente al gigante asiático. En consecuencia, la disputa refleja un escenario más amplio. Las grandes empresas tienen cada vez menos margen para operar entre Washington y Pekín.







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