Diálogos sin dogmas
Somos maestros en dispararnos al pie. Exigimos a los políticos que transformen esta compleja realidad, pero al mismo tiempo los tratamos de inútiles y ladrones. Así, ciudadanos valiosos -profesionales experimentados, intelectuales destacados, jóvenes con ideas renovadoras- huyen de la política como si fuera peste bubónica, cuando en realidad es la única herramienta para cambiar un país donde hacer cola de ocho horas por gasolina se ha vuelto normal. Todo esto mientras el cínico de YPFB anuncia regularmente, con ademanes y jerga de ilusionista, que el abastecimiento ya supera el 100% de la demanda. Cambiar de dial y reemplazar Panamericana o Fides por un pódcast de fitness o una playlist electrónica es un cobarde acto de escapismo -también de mal gusto, por cierto-. La política no es un programa que podamos silenciar. Informarse no es opcional, es el precio mínimo para […]