

La Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) y la Federación de Ganaderos de Santa Cruz (Fegasacruz) alertaron que Bolivia deja de percibir aproximadamente 600.000 dólares diarios debido a la suspensión de las exportaciones de carne de res, medida vigente desde el 5 de febrero. Este viernes se cumplen 60 días de la restricción, lo que agudiza las pérdidas económicas para el sector y el país, según los productores.
Klaus Frerking, presidente de la CAO, expresó su preocupación: «Llevamos casi dos meses sin exportar carne, lo que significa que Bolivia pierde más de 600.000 dólares cada día». Walter Ruíz, titular de Fegasacruz, respaldó esta estimación y advirtió que, además del impacto económico, el país arriesga su posicionamiento en los mercados internacionales, un logro construido con esfuerzo en los últimos años.
La medida fue adoptada por el Gobierno con el objetivo de contener el precio de la carne en el mercado interno, donde el kilo alcanzó los Bs 70. Sin embargo, tras dos meses de implementación, los costos no han disminuido significativamente, lo que pone en duda la efectividad de la restricción. «Esto demuestra que las exportaciones no son la causa del alza de precios local», afirmó Ruíz, quien urgió al Ejecutivo a levantar el veto para reactivar la generación de divisas.
Frerking, por su parte, cuestionó la lógica de la medida en un contexto de escasez de dólares: «¿Si no tenemos divisas para comprar combustibles ni realizar transferencias bancarias, por qué no reabrimos las exportaciones?». Según datos de Fegasacruz, en 2023 Bolivia obtuvo más de 200 millones de dólares por la venta de carne al exterior, ingresos que ahora se ven comprometidos.
Desde el Gobierno, las cifras presentadas por los ganaderos fueron puestas en entredicho. El exministro de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Néstor Huanca, acusó al sector de exagerar las pérdidas al dividir el total exportado en 2023 entre los 365 días del año, generando una proyección «ficticia» de 600.000 dólares diarios. En tanto, el viceministro de Políticas de Industrialización, Luis Siles, defendió la continuidad del veto, argumentando que, aunque los precios de la carne han mostrado una leve reducción, aún permanecen elevados para la población.
La controversia refleja la tensión entre los intereses del sector productivo, que busca recuperar mercados externos, y las políticas del Gobierno, enfocadas en estabilizar el abastecimiento interno. Mientras tanto, el impacto económico y las soluciones a corto plazo siguen en debate.
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