

El municipio de San Julián, en Santa Cruz, enfrenta una crisis severa por la escasez de diésel, poniendo en riesgo la cosecha de más de 395.000 hectáreas de soya y afectando a miles de pequeños productores. A la par, al menos 200 cooperativas mineras auríferas en el norte de La Paz también reportan paralización de actividades debido a la falta de combustible, lo que ha llevado a ambos sectores a declararse en emergencia.
Ubaldino Chura, subalcalde del distrito Montenegro, que agrupa 14 comunidades agrícolas, alertó sobre la paralización de la cosecha por la escasez de diésel y advirtió sobre el impacto económico. “No podemos permitir que se pierdan casi 395.000 hectáreas de soya. Estamos en emergencia y necesitamos soluciones ya”, declaró a Unitel.
Los productores requieren entre 20 y 26 millones de litros de diésel para continuar con la cosecha, una de las principales actividades económicas de la región. La falta de combustible también afecta a la cadena productiva, comprometiendo empleos y el cumplimiento de obligaciones financieras. Chura advirtió que, si no reciben respuestas concretas, podrían recurrir a medidas de presión como bloqueos. “No queremos más compromisos ni mesas de trabajo. Necesitamos diésel ya”, enfatizó.
Mineros también exigen soluciones
El presidente de la Federación de Cooperativas Mineras Auríferas del Norte de La Paz (Fecoman), Efraín Silva, denunció que la falta de diésel ha paralizado a más de 200 cooperativas mineras. “Llevamos dos o tres semanas peregrinando por diésel. Nuestras cooperativas ya no están operando y esto afecta no solo a nuestro sector, sino también al Estado, que se beneficia de nuestra actividad”, afirmó en conferencia de prensa.
Silva anunció una reunión de emergencia la próxima semana y no descartó movilizaciones si no se soluciona el problema.
YPFB atribuye la crisis a bloqueos
Ante las crecientes protestas, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) reconoció dificultades en la distribución de diésel, atribuyéndolas a bloqueos en Yapacaní y Yacuiba que han afectado la logística. El presidente de la estatal, Armin Dorgathen, aseguró que el suministro se regularizará en los próximos días y pidió paciencia a los sectores afectados.
La crisis del diésel amenaza dos sectores clave de la economía boliviana, poniendo en riesgo miles de empleos y la estabilidad financiera de muchas familias. Productores y cooperativistas exigen soluciones inmediatas para evitar mayores pérdidas y un posible conflicto social.
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