El Gobierno aseguró que no incrementará el precio de los combustibles en Bolivia, a pesar de la subida internacional del petróleo provocada por el conflicto en Medio Oriente. La medida busca dar certidumbre a la población mientras se aplican controles y ajustes financieros.
El ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, afirmó que el Ejecutivo mantendrá las tarifas actuales y descartó cualquier impacto inmediato en el bolsillo de los consumidores. Según explicó en declaraciones a radio Erbol, la prioridad es sostener la estabilidad del mercado interno.
Gobierno descarta alza pese al contexto internacional
El incremento del precio del petróleo en el mercado global responde al escenario de guerra en la región de Irán. Sin embargo, la autoridad fue enfática en señalar que esta situación externa no se trasladará al mercado boliviano.
“Lo importante es primero asegurar a la población que vamos a mantener el precio, no hay ningún problema”, afirmó Medinaceli en entrevista con radio Erbol.
El ministro también subrayó que, aunque algunos analistas sugieren ajustar los precios, el Gobierno decidió mantenerlos sin modificaciones.
Control al contrabando de combustibles
Uno de los pilares de la política oficial es reforzar la lucha contra el contrabando. Medinaceli indicó que se implementarán mecanismos para identificar patrones de consumo inusuales en distintas regiones del país.
Según la autoridad, estos datos permitirán detectar zonas donde el consumo de combustibles se aleja de parámetros normales, lo que facilitará acciones focalizadas para frenar actividades ilegales.
Ajustes financieros en evaluación
Además del control operativo, el Gobierno analiza estrategias financieras para sostener el precio de los carburantes. Estas medidas buscan garantizar que el subsidio continúe sin generar presión inmediata sobre los consumidores.
“Hay estrategias financieras que se están discutiendo para mantener este precio y que el consumidor esté tranquilo”, sostuvo el ministro.
Revisión del subsidio a seis meses
En enero, el Ejecutivo aprobó un decreto que redujo el subsidio a los combustibles. No obstante, la normativa establece que los precios deben ser evaluados nuevamente en un plazo de seis meses.
Este mecanismo abre la posibilidad de ajustes futuros, aunque por ahora el Gobierno ratifica que no habrá incrementos en el corto plazo.
Certidumbre para el mercado interno
La posición oficial apunta a evitar un efecto inflacionario derivado del contexto internacional. Al mantener el precio de los combustibles, el Gobierno busca proteger la economía doméstica y sostener la estabilidad en sectores dependientes del transporte y la energía.
De acuerdo con las autoridades, la combinación de controles al contrabando y medidas financieras permitirá sostener esta política en el corto plazo.




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