
El Gobierno de Bolivia definirá los espacios de interacción con la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA) a partir del uso de tecnología y esquemas flexibles de operación. De esta manera, el país busca fortalecer la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.
En ese marco, el canciller Fernando Aramayo confirmó que ya existe coordinación activa. Además, explicó que la estrategia prioriza el combate al uso de nuevas tecnologías por parte de organizaciones criminales, especialmente criptoactivos empleados para el lavado de dinero.
Nuevo modelo de cooperación con la DEA
Aramayo señaló que el Gobierno evalúa un modelo distinto al aplicado en el pasado. Así, la propuesta combina presencia física limitada con trabajo remoto y herramientas tecnológicas.
De igual forma, el objetivo es definir una logística eficiente que permita generar impacto sin depender de una estructura tradicional de oficinas.
“Tenemos también innovaciones tecnológicas que nos permiten hacer el trabajo remoto”, afirmó el canciller en el programa Asuntos Centrales.
Tecnología contra delitos financieros
Asimismo, Aramayo indicó que las redes criminales incorporaron herramientas digitales en sus operaciones. Por ello, Bolivia busca fortalecer sus capacidades tecnológicas.
“Queremos innovar tecnologías que nos permitan hacer una lucha frontal al uso de nuevas tecnologías que están utilizando desde el crimen organizado, desde el uso de criptoactivos para hacer lavado de dinero”, sostuvo.
Además, el trabajo se desarrolla junto a la DEA y otros mecanismos de seguridad internacional.
Coordinación ya en marcha
Por otra parte, el canciller confirmó que la cooperación comenzó de forma activa. Según explicó, se trata de un apoyo integral.
“Ya han iniciado los apoyos y la coordinación, no solamente con la DEA sino con diferentes mecanismos de seguridad”, afirmó.
Mientras tanto, el proceso se ejecuta bajo liderazgo del ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, y del ministro de Defensa, Marcelo Salinas.
Retorno de la DEA tras 17 años
Cabe recordar que la DEA vuelve a interactuar con el Estado boliviano después de 17 años. El entonces presidente Evo Morales expulsó a la agencia el 1 de noviembre de 2008.
Posteriormente, otorgó un plazo de 90 días para su salida. Finalmente, la agencia abandonó el país el 30 de enero de 2009, tras al menos 35 años de operaciones.
Giro en la política exterior
Finalmente, la llegada al poder del presidente Rodrigo Paz marcó un cambio en la política exterior boliviana. Bolivia retomó relaciones con Estados Unidos durante la administración de Donald Trump.
Sin embargo, aún no existen relaciones a nivel de embajadores. Aun así, ambos países avanzan en temas de interés común, con la lucha contra el narcotráfico como eje central.






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