

Estados Unidos anunció este viernes la expulsión del embajador de Sudáfrica en Washington, Ebrahim Rasool, tras ser declarado persona non grata por el secretario de Estado, Marco Rubio. La medida, que refleja el deterioro en las relaciones entre ambos países, surge en un contexto de tensiones políticas y económicas.
Rubio acusó al diplomático sudafricano de mantener una postura hostil hacia el país y el presidente Donald Trump, a quien supuestamente ha criticado de manera reiterada. En una publicación en la red social X (antes Twitter), el funcionario estadounidense calificó a Rasool de «político racista» y aseguró que «no tenemos nada que discutir con él, por lo que se le considera persona non grata».
La expulsión del embajador se suma a una serie de desencuentros recientes entre Washington y Pretoria. En febrero, la administración Trump congeló la ayuda económica a Sudáfrica, argumentando que una ley aprobada en ese país permitiría la expropiación de tierras a agricultores blancos sin compensación adecuada. La medida ha sido fuertemente criticada por sectores conservadores en Estados Unidos, incluyendo al empresario sudafricano Elon Musk, quien acusó al gobierno de Cyril Ramaphosa de promover «leyes de propiedad abiertamente racistas».
La propiedad de la tierra sigue siendo un tema altamente sensible en Sudáfrica. A pesar del fin del apartheid hace tres décadas, la mayor parte de las tierras agrícolas continúa en manos de la minoría blanca. El gobierno sudafricano enfrenta presiones internas para redistribuir estos terrenos de manera equitativa, una política que ha generado controversia a nivel internacional.
Pese a las crecientes tensiones, el presidente Ramaphosa recordó haber sostenido una conversación «maravillosa» con Trump poco después de su investidura en enero de 2017. Sin embargo, admitió que en los últimos meses las relaciones bilaterales «parecieron descarrilarse un poco».
La expulsión de Rasool podría profundizar el distanciamiento entre ambos países, afectando ámbitos clave como el comercio, la cooperación en seguridad y la inversión extranjera. Analistas consideran que esta medida es parte de la política exterior más confrontativa de la administración Trump, especialmente hacia gobiernos que cuestionan sus posturas.
Hasta el momento, Sudáfrica no ha emitido una respuesta oficial, aunque se espera que este incidente marque un nuevo capítulo en las ya complejas relaciones entre ambas naciones.
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