La falsificación de alimentos envasados y productos de limpieza se ha convertido en una preocupación creciente para los consumidores en Bolivia. Un sondeo del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), con 1.234 participantes, revela que siete de cada diez encuestados compraron alguna vez artículos falsificados sin saberlo y que el 92% percibe un aumento de esta práctica durante el último año.
Los resultados también advierten sobre los riesgos para la salud, las pérdidas económicas y las dificultades que enfrentan los compradores para distinguir los productos originales de las imitaciones.
Productos falsificados
El 70% de los encuestados afirmó que compra habitualmente alimentos envasados y artículos de limpieza en mercados informales o puestos callejeros, principalmente por sus precios más bajos. Sin embargo, el 90% manifestó desconfianza cuando encuentra productos con precios demasiado económicos.
La preocupación por los posibles efectos sanitarios es mayoritaria. El 96% teme que consumir alimentos falsificados pueda perjudicar su salud o la de su familia. Además, el 63% reconoció que identificó la imitación después de abrir o consumir el producto.
Aunque el 77% revisa los sellos de seguridad, las tapas y las fechas de vencimiento antes de comprar, el 23% no realiza estas verificaciones.
La falsificación también afecta a los productos de limpieza del hogar. El 64% de los participantes detectó diferencias en el rendimiento, la cantidad de espuma o el aroma de estos artículos respecto a los originales. Asimismo, el 45% reportó daños en la ropa, afectaciones en el hogar o irritaciones en la piel.
Denuncias ciudadanas
La falta de información para identificar productos falsificados constituye otra preocupación. El 84% considera insuficientes las campañas de orientación para reconocer las imitaciones, mientras que el 76% cree que los supermercados ofrecen mayores garantías para adquirir productos auténticos.
Frente a este escenario, el 92% manifestó su disposición a denunciar la comercialización de artículos falsificados si pudiera hacerlo de manera anónima desde su celular.
Rodríguez planteó la necesidad de habilitar mecanismos digitales que permitan reportar posibles falsificaciones de forma rápida y segura, sin exponer a los denunciantes a trámites complicados.
También advirtió que esta actividad perjudica a industriales, importadores y comerciantes formales que cumplen las normas sanitarias, de calidad y seguridad, además de sus obligaciones tributarias. El IBCE presentará en noviembre un estudio sobre contrabando y falsificación, que incluirá recomendaciones específicas para enfrentar esta problemática.










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