Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro iniciaron este domingo la campaña presidencial brasileña desde sus principales bastiones políticos, con la seguridad como eje de sus primeras propuestas y un escenario electoral estrecho.
Lula escogió São Bernardo do Campo, en São Paulo, donde construyó su trayectoria sindical, mientras Flávio Bolsonaro reunió a seguidores en Copacabana, Río de Janeiro, territorio político de su familia.
El presidente, que busca un cuarto mandato no consecutivo a los 80 años, concentró su discurso en su trayectoria y en las políticas sociales impulsadas durante sus gobiernos.
Ante miles de militantes del Partido de los Trabajadores (PT), prometió combatir los feminicidios y desarticular financieramente al crimen organizado mediante la captura de sus principales dirigentes.
El mandatario también rechazó que Estados Unidos u otra potencia pueda aprovechar los recursos brasileños de minerales críticos. Evitó, sin embargo, mencionar directamente a Jair Bolsonaro o a su hijo durante el acto.
Disputan una elección estrecha
Flávio Bolsonaro planteó una estrategia electoral más confrontativa y convirtió su primer discurso en un ataque directo contra Lula, al que responsabilizó por el endeudamiento familiar y pérdidas en empresas públicas.
El senador también cuestionó la política contra el narcotráfico y aludió a investigaciones que involucran a Marco Aurélio Ribeiro, exjefe del gabinete personal del presidente.
En materia de seguridad, propuso reducir a 16 años la mayoría penal, aplicar castración química a pederastas, establecer penas de al menos ocho años por robo de celulares y considerar terroristas a las organizaciones narcotraficantes.
El candidato del Partido Liberal (PL) defendió además el legado de su padre y sostuvo que puede negociar acuerdos comerciales tanto con Estados Unidos como con China.
Propuestas sobre seguridad
La disputa entre ambos parte de un escenario de fuerte polarización. Una encuesta de Quaest publicada el viernes situó a Lula con 43% y a Flávio con 40% en una eventual segunda vuelta, mientras 4% se declaró indeciso.
Los demás candidatos registrados ante la Justicia Electoral no alcanzan el 5% de intención de voto, según los datos incluidos en el texto fuente.
Flávio apareció en Copacabana con un chaleco antibalas bajo una camiseta amarilla, mientras sus seguidores exhibían principalmente los colores verde y amarillo de Brasil.






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