
El canciller Fernando Aramayo anunció este miércoles que el Gobierno convocará a los embajadores de Irán y Rusia en Bolivia, tras cuestionamientos por declaraciones públicas y actividad en redes sociales consideradas como injerencia en asuntos internos. La medida busca exigir el respeto al principio de no intervención, en medio de un contexto político marcado por cambios en la política exterior del país.
Según explicó Aramayo durante un encuentro con corresponsales internacionales, la Cancillería ya envió una nota verbal a ambos diplomáticos y emitió un comunicado oficial recordando los canales formales de comunicación. La convocatoria se concretará cuando los embajadores retornen de Cochabamba.
Cancillería invoca la Convención de Viena
El Ministerio de Relaciones Exteriores fundamentó su posición en la Convención de Viena sobre las Relaciones Diplomáticas. Este marco internacional establece que los representantes extranjeros deben respetar las leyes del Estado receptor y abstenerse de emitir opiniones incompatibles con su función.
De acuerdo con el comunicado oficial, Bolivia pidió al cuerpo diplomático acreditado evitar cualquier pronunciamiento que pueda interpretarse como intervención en la política interna. La Cancillería remarcó que los mecanismos diplomáticos formales deben primar en toda interacción.
Aramayo precisó que el Gobierno priorizará el diálogo antes de escalar el conflicto. “Vamos a agotar los mecanismos diplomáticos y dialógicos”, afirmó. Sin embargo, advirtió que si no se respeta este principio, el Estado boliviano podría aplicar otras medidas, sin detallar cuáles.
El canciller también subrayó que “en la política nada sucede al azar”, en referencia al contexto en el que se produjeron las declaraciones que generaron controversia.
Declaraciones que generaron tensión
El incidente se originó tras la participación de los embajadores Bahram Shahabeddin (Irán) y Dmitry Vérchenko (Rusia) en la posesión del nuevo gobernador de Cochabamba, Leonardo Loza, aliado del expresidente Evo Morales.
Durante ese acto, Shahabeddin manifestó que le gustaría que Cochabamba sea la capital de Bolivia en el futuro. Esta declaración provocó malestar en Sucre, capital constitucional del país y sede del Órgano Judicial.
Aramayo cuestionó la intención de plantear ese tipo de temas en un momento en que, según dijo, Bolivia está “reconfigurando los contenidos y sentidos” de su democracia.
Giro en la política exterior de Bolivia
La reacción del Gobierno ocurre en un escenario de cambio en la política internacional boliviana. Durante las gestiones de Evo Morales y Luis Arce, Irán y Rusia fueron aliados estratégicos.
Sin embargo, desde la llegada de la administración de Paz en noviembre de 2025, Bolivia modificó su alineamiento externo. El Ejecutivo se distanció de esos países y fortaleció relaciones con Estados Unidos e Israel, naciones con las que los anteriores gobiernos mantenían menor cercanía.
Este nuevo enfoque diplomático influye en la respuesta oficial ante cualquier señal que pueda interpretarse como injerencia extranjera.




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