Bolivia consolida su presencia en el ámbito marítimo y fluvial internacional con más de 700 embarcaciones registradas bajo su pabellón nacional, según datos del Registro Internacional Boliviano de Buques (RIBB). La información fue presentada en un evento institucional desarrollado en el Comando General de la Armada Boliviana.
El Contralmirante Raúl Alejandro Ferrufino Bascopé, director del RIBB, destacó que este avance refleja una estrategia de proyección internacional y el fortalecimiento de la condición fluviomarítima del país, pese a su enclaustramiento geográfico.
Crecimiento de la flota boliviana en rutas internacionales
Actualmente, el registro boliviano incluye aproximadamente 700 embarcaciones, tanto propulsadas como no propulsadas. De ese total, cerca de 560 unidades operan en la Hidrovía Paraguay–Paraná, una de las principales rutas fluviales de Sudamérica.
En la hidrovía predominan remolcadores, empujadores y barcazas, claves para el transporte regional. Además, unas 50 embarcaciones bolivianas navegan en rutas marítimas internacionales, lo que evidencia la inserción del país en circuitos globales de comercio y navegación.
Control y certificación internacional del registro
El crecimiento del número de embarcaciones está acompañado por un sistema de control y supervisión basado en estándares internacionales. Según Ferrufino, el RIBB cuenta con certificación NB/ISO 9001, lo que respalda sus procesos de gestión de calidad.
El registro aplica tecnología satelital y mecanismos de inspección permanente para monitorear las naves. “Hoy podemos conocer con precisión dónde se encuentra un buque con bandera boliviana y qué actividad realiza”, afirmó la autoridad.
Efectivos especializados de la Armada Boliviana ejecutan las tareas de control, seguimiento e inspección. Este personal recibe capacitación continua para cumplir con normativas internacionales, lo que garantiza operaciones seguras y confiables.
Proyección estratégica y soberanía marítima
De acuerdo con el informe presentado, la presencia del pabellón boliviano en ríos internacionales y mares del mundo trasciende lo económico. Representa la proyección de los intereses marítimos, fluviales y lacustres del Estado.
Esta política también busca fortalecer la conciencia marítima nacional y reafirmar los derechos de Bolivia en el ámbito internacional, en línea con la normativa vigente.
Desafíos: ampliar la flota sin bajar estándares
El RIBB apunta a incrementar el número de embarcaciones registradas sin comprometer la calidad ni el cumplimiento normativo. Entre sus prioridades están reforzar el control operativo y avanzar en procesos de modernización.
“El RIBB siempre avante y cada vez mejor”, concluyó Ferrufino, al sintetizar la visión institucional de consolidar una presencia sólida y estratégica de Bolivia en el sistema marítimo global.



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