La producción y el suministro mundial de petróleo registran la mayor caída de su historia reciente debido a la escalada del conflicto en Medio Oriente. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) alertó que la interrupción del flujo energético ya impacta tanto en la oferta como en la demanda global.
Según su informe mensual, la AIE redujo significativamente su previsión de consumo para 2026, en un contexto marcado por ataques a infraestructura clave y restricciones en rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz.
AIE recorta previsión de demanda global de petróleo
La AIE proyecta que el consumo mundial alcanzará los 104,26 millones de barriles diarios en 2026. Esta cifra representa una reducción de 730.000 barriles diarios respecto a su estimación de marzo.
El organismo atribuye este ajuste al deterioro del contexto geopolítico y a las disrupciones en la cadena de suministro. Entre abril y diciembre, la demanda podría disminuir en 1,5 millones de barriles diarios.
Este descenso sería el mayor registrado desde la crisis provocada por la pandemia de COVID-19 en 2020.
Escenario crítico: caída podría triplicarse
El informe advierte que el impacto podría intensificarse si el conflicto armado se prolonga. En ese caso, la demanda podría caer hasta en 5 millones de barriles diarios entre el segundo y cuarto trimestre del año.
“Los mayores recortes en el consumo de petróleo se han producido en Oriente Medio y Asia-Pacífico”, señala la AIE. La reducción afecta principalmente a productos como nafta, gas licuado de petróleo (GLP) y combustible para aviación.
La agencia también advierte que el debilitamiento del consumo se extenderá a otras regiones si persisten la escasez y los precios elevados.
Interrupción histórica del suministro mundial
En paralelo, la oferta global enfrenta una disrupción sin precedentes. De acuerdo con la AIE, los ataques a infraestructura energética y las restricciones al tránsito de buques cisterna han provocado la mayor interrupción de suministro registrada.
En marzo, la producción mundial cayó en 10,1 millones de barriles diarios. Esto redujo la oferta total a 97 millones de barriles diarios.
El estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el transporte de petróleo, se ha convertido en un punto crítico. Las limitaciones al paso de buques han intensificado la presión sobre el mercado energético global.
Impacto en refinación y mercados
La crisis también afecta el procesamiento de crudo a nivel mundial. Las refinerías enfrentan dificultades por la escasez de materia prima y los daños en instalaciones clave.
Este escenario está tensionando los mercados de productos refinados, lo que podría traducirse en mayores precios para combustibles y derivados en distintos países.
La AIE concluye que la evolución del conflicto será determinante para el equilibrio energético global en los próximos meses.






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