Bolivia inició un replanteamiento de su matriz eléctrica para reducir la dependencia del gas natural, que hoy genera más del 60% de la electricidad del país. La medida surge ante la incertidumbre sobre las reservas y la necesidad de ampliar las energías renovables en el Sistema Interconectado Nacional.
En las últimas semanas, el Gobierno aprobó nuevas normas, aseguró cooperación internacional y firmó financiamiento para proyectos solares. El objetivo es acelerar la transición energética y diversificar la generación eléctrica.
Alta dependencia del gas natural
Más del 60% de la electricidad que consumen hogares, comercios e industrias proviene de plantas termoeléctricas a gas. Así lo establece el estudio Políticas del sector eléctrico para la transición energética, elaborado por el investigador Danny Revilla para el Cedla.
En 2022, Bolivia generó alrededor de 10.600 GWh de energía eléctrica. De ese total, el 63% fue termoeléctrico. Las hidroeléctricas aportaron 27%; las eólicas, 4%; las solares, 3%; y la biomasa, 3%.
El informe señala que desde 2010 el país apostó por ampliar la generación termoeléctrica. La estrategia garantizó energía continua y de bajo costo. Sin embargo, también consolidó la dependencia de un solo combustible.
Revilla advirtió que, si el gas escasea o sube de precio, el suministro eléctrico podría verse afectado. Además, indicó que no existe información pública actualizada sobre las reservas probadas.
Decreto 5549 abre espacio al sector privado
El 18 de febrero, tras 100 días de gestión, el Gobierno promulgó el Decreto Supremo 5549. La norma permite que empresas e industrias generen energía renovable y entreguen excedentes a la red eléctrica. El límite autorizado es de hasta seis megavatios.
El viceministro de Electricidad y Energías Renovables, Marcelo Blanco, afirmó que la transición energética requiere mayor participación privada. También anunció la incorporación de subastas públicas y alianzas público-privadas.
No obstante, el estudio del Cedla advierte limitaciones. Los costos de conexión corren por cuenta del generador. Además, la norma prohíbe vender energía a terceros y no establece incentivos tarifarios.
Apoyo internacional para la transición energética
Hace tres semanas, el Gobierno anunció que Bolivia recibirá 9 millones de euros en fondos no reembolsables de la Unión Europea y Alemania. El apoyo busca fortalecer la diversificación energética y reducir la dependencia del gas natural.
El programa incluye acciones para la integración eléctrica regional y el desarrollo del hidrógeno verde. Según las autoridades, el financiamiento ayudará a atraer inversión privada y modernizar el sistema eléctrico.
Planta solar en Potosí
El Ejecutivo firmó un préstamo soberano con la CAF por hasta 110 millones de dólares. Los recursos financiarán la construcción de la planta solar Sud Chichas, en Tupiza.
El proyecto tendrá una capacidad instalada de 120 megavatios. Será ejecutado por la Empresa Nacional de Electricidad en 110 hectáreas de la comunidad de Hornillos.
Según el Gobierno, será la planta solar más grande del país. Además, reducirá el consumo de gas natural en la generación eléctrica.
Potencial regional y planificación
El estudio señala que cada región tiene condiciones energéticas distintas. El occidente presenta alto potencial solar y geotérmico. En cambio, el oriente ofrece mejores condiciones para proyectos eólicos e hidroeléctricos.
El informe concluye que una planificación estratégica permitirá diversificar la matriz eléctrica boliviana. También podría reducir costos y generar excedentes exportables en el mediano plazo.





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