Venezuela se mantuvo por segundo año consecutivo como el tercer país con peor Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) a escala global, de acuerdo con el informe 2025 de Transparencia Internacional (TI). El país ocupa el puesto 180 de 182 naciones evaluadas y conserva una puntuación de 10 sobre 100, lo que confirma el estancamiento de su situación institucional. Además, encabeza la lista de países con mayor percepción de corrupción en el continente americano.
El IPC mide los niveles percibidos de corrupción en el sector público mediante una escala que va de 0 (alta corrupción) a 100 (muy baja corrupción). La medición se construye con base en 13 fuentes de datos independientes. En la edición 2025 se analizaron 182 países y territorios de todas las regiones.
Venezuela, en el fondo del ranking global
Venezuela vuelve a ubicarse entre los países peor evaluados del mundo, solo por encima de Somalia y Sudán del Sur, ambos con nueve puntos. La puntuación venezolana permanece inalterada respecto al año anterior, lo que refleja la ausencia de avances sostenidos en materia de transparencia. Transparencia Internacional advierte que los países con menos de 25 puntos suelen estar afectados por conflictos, represión y graves debilidades institucionales.
El resultado venezolano está muy por debajo del promedio global y regional, que se sitúa en 42 puntos. También queda distante del promedio de los países clasificados como “regímenes no democráticos” por el Índice de Democracia de la Unidad de Inteligencia de The Economist, cuya media es de 32 puntos. Para la ONG, este desempeño confirma la profundidad de la crisis de integridad pública en el país.
Corrupción sistémica y concentración de poder
El informe identifica a Venezuela como una de las “autocracias plenas” del mundo, donde la corrupción es sistémica y se manifiesta en todos los niveles del Estado. Según TI, años de prácticas generalizadas y actividades ilícitas han contribuido al aumento de la pobreza y la desnutrición. El debilitamiento progresivo de los contrapesos institucionales ha facilitado este escenario.
La organización sostiene que los dirigentes han despojado a los organismos de control de casi toda independencia. Además, han utilizado empresas estatales para su beneficio personal, incluida la petrolera estatal PDVSA. De acuerdo con el reporte, la compañía perdió más de 10.000 millones de dólares por un esquema de cambio de divisas y un programa de criptomonedas.
América Latina: estancamiento y pocos avances
La región de las Américas registra una puntuación promedio de 42 puntos en el IPC 2025. Transparencia Internacional señala que 12 de los 33 países del continente han empeorado considerablemente desde 2012, cuando se actualizó la metodología del índice. El deterioro está vinculado a años de inacción gubernamental y retrocesos democráticos.
Solo República Dominicana, con 37 puntos, y Guyana, con 40, muestran mejoras, con un avance de un punto cada uno. En contraste, países como México (27), Brasil (35) y Colombia (37) evidencian cómo la corrupción ha permitido durante años la infiltración del crimen organizado en la política. Este fenómeno, según la ONG, afecta directamente los derechos humanos, los servicios públicos y la seguridad.
Países mejor y peor posicionados del continente
Canadá (75 puntos) y Barbados (68) lideran el ranking en América. A nivel latinoamericano, los mejores resultados corresponden a Uruguay, Chile (63) y Costa Rica (56). Sin embargo, Transparencia Internacional advierte que incluso estas democracias sólidas enfrentan desafíos relacionados con la violencia alimentada por la corrupción y el crimen organizado.
En el extremo opuesto figuran Venezuela (10), Nicaragua (14) y Haití (16). Estos países comparten altos niveles de represión, instituciones cooptadas y corrupción estructural, factores que limitan cualquier posibilidad de mejora sostenida en el corto plazo.
Liderazgo global y señales de alerta
Dinamarca encabeza el IPC 2025 con 89 puntos, seguida de Finlandia (88) y Singapur (84). Estados Unidos obtuvo 64 puntos, uno menos que el año anterior, y alcanzó su puntuación más baja registrada. Desde 2015, el país norteamericano ha retrocedido 12 puntos.
Según Transparencia Internacional, preocupan medidas recientes como el ataque a voces independientes, el debilitamiento de la independencia judicial y la congelación temporal de la aplicación de la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero (FCPA). La ONG también advierte que los recortes de ayuda estadounidense a la sociedad civil en el extranjero han debilitado los esfuerzos anticorrupción a nivel global.







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