La economía boliviana ya opera bajo una devaluación de facto y podría enfrentar un ajuste cambiario formal en el corto plazo. El economista Fernando Romero considera probable que el Gobierno avance hacia una devaluación oficial en los próximos seis meses, presionado por la brecha entre el dólar oficial y el paralelo.
Según su análisis, aunque el tipo de cambio oficial se mantiene en Bs 6,96, el mercado usa valores mucho más altos. Esta diferencia refleja, a su juicio, el agotamiento práctico del esquema de tipo de cambio fijo vigente en Bolivia.
Una brecha cambiaria que ya marca el mercado
Romero explica que el dólar paralelo cotiza alrededor de un 37% por encima del valor fijado por el Banco Central de Bolivia (BCB). Este desfase, sostiene, demuestra que el mercado dejó de reconocer el tipo de cambio oficial como referencia real.
Para el analista, la economía boliviana atraviesa más de dos años de devaluación encubierta. En ese periodo, empresas y familias ajustaron precios y decisiones con base en un dólar más caro que el oficial.
Seis meses, el escenario más probable
El economista estima que una devaluación “ideal” podría ejecutarse en un plazo de hasta 18 meses. Sin embargo, advierte que las actuales presiones macroeconómicas reducen ese margen.
“Lo más probable es que ocurra en los próximos seis meses”, señala Romero, según declaraciones recogidas en su análisis. La falta de divisas y la persistencia de la brecha cambiaria aceleran ese escenario.
Bandas cambiarias como opción de ajuste
Romero plantea que el Gobierno podría optar por un sistema de bandas cambiarias. En ese esquema, el dólar oficial oscilaría entre Bs 9 y Bs 10.
Este mecanismo permitiría acercar el tipo de cambio oficial a la realidad del mercado. También ayudaría a reducir distorsiones acumuladas en precios y contratos. No obstante, tendría un impacto directo en el costo de vida.
El rol crítico de las reservas internacionales
Uno de los principales obstáculos para una devaluación ordenada es el nivel de reservas. Romero calcula que Bolivia necesitaría entre $us 2.500 millones y $us 4.500 millones en reservas líquidas.
Actualmente, el BCB no cuenta con ese respaldo, advierte el economista. La mayor parte de las Reservas Internacionales Netas está compuesta por oro. Solo una fracción corresponde a divisas de rápida disponibilidad.
Riesgos sociales y políticos del ajuste
Romero subraya que una devaluación oficial es técnicamente posible. Sin embargo, la califica como un proceso de alto riesgo económico, social y político si se aplica sin medidas de protección.
Entre las acciones necesarias menciona ajustes salariales, protección a pensionados y políticas para contener la inflación. Sin estos elementos, el ajuste podría deteriorar aún más el poder adquisitivo.
“El dólar barato ya no existe”
Para el analista, el problema no es solo devaluar, sino hacerlo sin un plan integral. “El dólar barato ya no existe, pero los salarios siguen siéndolo”, advierte.
Romero concluye que una devaluación sin respaldo trasladaría el costo del ajuste a trabajadores, jubilados y familias. En ese escenario, incluso el dólar paralelo podría encarecerse aún más.








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