
El Gobierno boliviano decidió retomar el esquema de bloques mayoristas para la provisión de gasolina y diésel, una estrategia ya aplicada en el país en anteriores etapas del sector hidrocarburífero y que ahora vuelve a escena como respuesta a la caída en la producción y a los desafíos del abastecimiento interno. El anuncio fue realizado por el ministro de Hidrocarburos y Energías, Mauricio Medinaceli.
La autoridad explicó que el objetivo central es reordenar el mercado de combustibles y recuperar el rol productivo del Estado, combinando la participación de YPFB con inversión privada bajo reglas definidas.
Licitaciones internacionales y contratos a cinco años
Según Medinaceli, el Ejecutivo trabaja en la conformación de bloques mayoristas que se encargarán de proveer gasolina y diésel en el país, los cuales serán adjudicados mediante licitaciones públicas internacionales con contratos de cinco años.
“Lo que queremos es devolver la cualidad productora a YPFB y al país”, afirmó el ministro en una entrevista con Unitel, al precisar que tanto la empresa estatal como el sector privado podrán participar en este esquema, con énfasis en atraer inversión nacional.
El modelo apunta a garantizar volúmenes estables de suministro y a reducir los riesgos de desabastecimiento en el mercado interno.
Mercado regulado y mercado no regulado
El relanzamiento de los bloques mayoristas se enmarca en el Decreto Supremo 5517, que habilita la libre importación de combustibles para empresas privadas, siempre que estas cuenten con capacidad de almacenaje propia o alquilada.
Medinaceli señaló que la política distingue dos espacios de operación:
“El desafío es tener un mercado regulado y un mercado no regulado”, explicó.
En el mercado regulado, el Estado asumirá la responsabilidad de asegurar el abastecimiento de gasolina y diésel en todo el territorio nacional. En el mercado no regulado, empresas privadas —incluidas de menor escala— podrán importar combustibles para venderlos a consumidores con los que tengan acuerdos específicos.
Antecedentes: un modelo ya aplicado en Bolivia
El esquema de bloques mayoristas no es nuevo en Bolivia. A comienzos de la década de 2000, el país ya implementó un sistema de distribución mayorista por regiones, en el que empresas privadas se adjudicaron bloques geográficos para garantizar el abastecimiento de combustibles en los principales ejes del país.
En ese periodo, el territorio nacional fue organizado en bloques regionales, con obligaciones de suministro para todas las estaciones de servicio dentro de cada zona. El modelo buscaba asegurar cobertura territorial, continuidad en la provisión y mayor eficiencia logística.
Posteriormente, la normativa sectorial reforzó el rol de YPFB como actor central del mercado, manteniendo la figura de distribuidores mayoristas adjudicados por licitación, especialmente para garantizar el abastecimiento interno en contextos de volatilidad del mercado energético.
Un relanzamiento con ajustes al contexto actual
A diferencia de los esquemas anteriores, el actual relanzamiento incorpora una apertura más explícita al mercado no regulado, permitiendo que empresas privadas importen combustibles bajo condiciones específicas, mientras el Estado conserva la responsabilidad del suministro nacional.
“El Gobierno debe asegurar el abastecimiento de gasolina y diésel en todo el país”, reiteró Medinaceli.
Con este enfoque, el Ejecutivo busca equilibrar control estatal, participación privada y seguridad energética, utilizando una herramienta que ya formó parte del diseño del mercado boliviano de combustibles.








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