La lasaña de calabacín con pollo se presenta como una alternativa saludable a la versión tradicional, al sustituir la pasta por verduras y reducir el aporte de harinas refinadas. Esta receta, pensada para el consumo doméstico y adaptable a cualquier época del año, combina proteínas magras, hortalizas y un método de preparación sencillo. Su objetivo es promover una alimentación equilibrada sin sacrificar sabor ni textura.
Una opción saludable para el día a día
La lasaña de calabacín con pollo destaca por su bajo contenido calórico y su alto valor nutricional. El calabacín aporta fibra y agua, mientras que la pechuga de pollo es una fuente reconocida de proteína magra, recomendada en planes de alimentación saludable.
Además, el uso de aceite de oliva y verduras frescas se alinea con pautas de la dieta mediterránea, respaldada por organismos de salud por sus beneficios cardiovasculares y metabólicos.
Ingredientes frescos y equilibrados
La preparación requiere ingredientes de fácil acceso: calabacines, pechuga de pollo, tomate, zanahoria, cebolla, puerro y pimiento rojo. Se suman elementos básicos como harina, vino blanco, queso rallado y especias, que aportan sabor sin necesidad de aditivos industriales.
Esta combinación permite obtener un plato completo, con proteínas, vegetales y una cantidad moderada de grasas saludables.
Preparación paso a paso
El proceso inicia con el corte del calabacín en láminas finas, que se hornean brevemente a 200 grados Celsius para darles consistencia. En paralelo, el pollo y las verduras se rehogan en sartén, se incorporan tomate, harina y vino blanco, y se cocinan hasta lograr un relleno homogéneo.
Finalmente, la lasaña se arma en capas alternadas de calabacín y relleno, se cubre con queso rallado y se gratina durante 10 a 12 minutos, logrando un plato dorado y listo para servir.
Alimentación consciente y práctica
Esta receta responde a una tendencia creciente hacia comidas caseras, saludables y fáciles de preparar. Al eliminar la pasta tradicional, reduce el consumo de carbohidratos refinados, sin perder la estructura clásica de la lasaña, lo que la convierte en una opción atractiva para personas que buscan cuidar su alimentación.




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