

La temprana eliminación de Boca Juniors en la Copa Libertadores 2025, tras caer ante Alianza Lima en la tanda de penales, ha desatado una profunda crisis en el club. El revés deportivo, que dejó al equipo fuera de la fase de grupos, generó la indignación de los hinchas y puso en la cuerda floja tanto al entrenador Fernando Gago como a la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme.
El partido de vuelta, disputado el martes en La Bombonera, terminó 2-1 a favor de Boca en los 90 minutos, igualando la serie tras la derrota 1-0 en Lima. Sin embargo, en la definición por penales, el equipo argentino cayó 5-4. El último disparo, ejecutado por Alan Velasco, fue detenido por el arquero peruano Guillermo Viscarra, sentenciando una de las eliminaciones más tempranas y dolorosas en la historia del club.
Inversión millonaria, resultados decepcionantes
Boca Juniors había desembolsado cerca de 10 millones de dólares por Velasco, convirtiéndolo en uno de los refuerzos más costosos de su historia. Sin embargo, la inversión no se tradujo en rendimiento dentro del campo. Edinson Cavani, otra de las figuras del plantel, quedó en el centro de las críticas tras desperdiciar una clara ocasión de gol en el minuto 90+8, que pudo haber evitado la definición desde los doce pasos.
Fernando Gago, al mando del equipo desde octubre de 2023, enfrenta severos cuestionamientos. En 22 partidos dirigidos, no ha logrado consolidar un estilo de juego claro ni obtener resultados acordes a las expectativas. Aunque tras la eliminación aseguró que se siente con fuerzas para continuar, su actitud durante los penales, mirando al suelo desde el banco, no pasó desapercibida entre los hinchas.
Riquelme, bajo presión
La gestión de Juan Román Riquelme también está en el ojo de la tormenta. El presidente de Boca, ídolo del club, es criticado por su política de refuerzos y la elección de entrenadores. Desde su llegada en 2019, la institución ha invertido aproximadamente 70 millones de dólares en 44 jugadores sin lograr los resultados esperados. La discreta campaña de 2024, marcada por una temprana eliminación en la Copa Sudamericana y un quinto puesto en la tabla anual, obligó al equipo a disputar esta fase previa de la Libertadores.
Los hinchas, presentes en La Bombonera, expresaron su frustración con cánticos como «que se vayan todos, que no quede ni uno solo». La tensión se trasladó a las afueras del estadio, donde algunos aficionados increparon a los jugadores.
El próximo desafío
Boca deberá enfrentar este viernes a Rosario Central por el Torneo Apertura, en un contexto de crisis y con la necesidad de recuperar la confianza de su hinchada. El encuentro en La Bombonera será un termómetro clave para el futuro inmediato de Gago y Riquelme.
La eliminación no solo deja al club sin uno de sus principales objetivos del año, sino que también expone problemas estructurales que podrían tener repercusiones a largo plazo.
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