El exvicepresidente Álvaro García Linera afirmó que el conflicto impulsado por sectores afines a Evo Morales contra el presidente Rodrigo Paz ha llegado a un punto de estancamiento y no tendría condiciones para alcanzar su objetivo de forzar la renuncia del mandatario. Sus declaraciones cobran relevancia en medio de 46 días de bloqueos que afectan principalmente a La Paz y El Alto.
Durante un análisis publicado en el diario argentino Página 12, García Linera sostuvo que la movilización campesina alcanzó un “tope de expansión sostenida” y que, en las condiciones actuales, no puede imponerse al Gobierno. Según declaró, para provocar la dimisión de Paz sería necesaria la incorporación de nuevos sectores urbanos de El Alto y de barrios populares de La Paz.
La medida de presión mantiene interrumpidas rutas estratégicas de abastecimiento hacia ambas ciudades, afectando el suministro de alimentos, combustibles e insumos médicos. De acuerdo con el exvicepresidente, los bloqueos son ejecutados principalmente por sectores campesinos, mientras que en El Alto la participación vecinal activa es reducida.
García Linera y la evolución del conflicto político
El exmandatario en funciones durante casi 14 años junto a Evo Morales evitó referirse directamente al líder cocalero en su análisis. Sin embargo, el texto señala que Morales se ha convertido en uno de los principales promotores de las protestas que exigen la renuncia de Paz y la convocatoria a elecciones anticipadas.
García Linera advirtió además que una eventual declaración de estado de excepción podría ampliar la confrontación si deriva en episodios de violencia. Actualmente, las protestas se extienden por carreteras de seis de los nueve departamentos del país, aunque los puntos de bloqueo disminuyeron respecto a la semana anterior.
Pueblos indígenas y causas de la crisis
Según García Linera, la coyuntura evidencia que ningún proyecto político podrá prescindir de la participación de los pueblos indígenas en la conducción del Estado. De acuerdo con sus declaraciones, la presencia indígena-campesina constituye un elemento estructural de la realidad política y social boliviana.
El exvicepresidente atribuyó el origen de la crisis a la exclusión política de las naciones originarias, el retiro de la subvención a los hidrocarburos, la calidad de los combustibles distribuidos y el alejamiento del Gobierno respecto de sus votantes. Aunque consideró que la movilización atraviesa una fase de debilitamiento, sostuvo que las demandas por inclusión podrían reaparecer en futuros ciclos de protesta.





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