
Jorge Tuto Quiroga calificó el primer año de Gobierno de Rodrigo Paz como una oportunidad política desperdiciada y cuestionó la falta de reformas estructurales, las disputas internas del oficialismo y la continuidad de políticas estatales que esperaba transformar.
El expresidente realizó su evaluación durante una conferencia de prensa, en la que señaló que la Asamblea Legislativa tuvo condiciones favorables para impulsar cambios institucionales, pero no consiguió concretarlos. A su juicio, los conflictos entre autoridades terminaron debilitando esa posibilidad.
Quiroga consideró que la gestión de Paz mantuvo características de anteriores administraciones del Movimiento Al Socialismo (MAS), pese a las expectativas de cambio que acompañaron el inicio del mandato. También cuestionó que las diferencias entre el presidente, el vicepresidente Edmand Lara y los titulares de las cámaras legislativas bloquearan el tratamiento de reformas constitucionales y leyes estructurales.
Reformas pendientes
Entre sus principales observaciones, mencionó el prebendalismo legislativo, los nombramientos interinos en instituciones públicas, la permanencia de empresas estatales deficitarias y la presencia de figuras vinculadas al MAS en cargos estratégicos.
También criticó la continuidad del estatismo y el centralismo, además del retraso en la redistribución de recursos hacia las regiones. Sobre el compromiso gubernamental del 50/50, cuestionó que el porcentaje anunciado contrastara con una asignación del 1% de los recursos de coparticipación.
El expresidente también incluyó entre los aspectos negativos las controversias relacionadas con maletas, extracción de oro y compra de combustible.
Aspectos favorables
Pese a sus críticas, Quiroga reconoció algunos avances. Destacó el levantamiento parcial de la subvención a los combustibles, el sinceramiento del tipo de cambio y el acuerdo alcanzado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), aunque consideró que llegó tarde y fue insuficiente.
Asimismo, valoró que la Asamblea Legislativa aprobara los créditos internacionales solicitados por el Ejecutivo, incluida la operación con el FMI, lo que contribuyó a incrementar la disponibilidad de dólares y reducir parcialmente la incertidumbre.
En política exterior, destacó el distanciamiento del Gobierno respecto al denominado socialismo del siglo XXI. Sin embargo, cuestionó la falta de embajadores de Bolivia en Estados Unidos y de ese país en territorio boliviano.
Quiroga pidió al Ejecutivo definir el rumbo de su segundo año de gestión y advirtió que el primer periodo dejó sin aprovechar una oportunidad política y democrática.





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