La vicepresidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el presidente de Colombia, Gustavo Petro, sostendrán este viernes en Caracas su primer encuentro oficial desde la captura de Nicolás Maduro. La reunión se da en un contexto marcado por el interés de Estados Unidos en la relación bilateral, especialmente en temas energéticos y de seguridad.
El encuentro, que había sido previsto inicialmente para el 13 de marzo en la frontera común, fue reprogramado y se realizará finalmente en la capital venezolana. La cita busca abordar asuntos estratégicos para ambos países, con implicaciones regionales.
Cooperación energética y seguridad fronteriza
La agenda incluye la seguridad en la frontera colombo-venezolana, donde operan grupos armados ilegales vinculados al narcotráfico. Además, ambos gobiernos analizan mecanismos de cooperación en inteligencia y control territorial.
En el plano económico, Colombia evalúa importar gas desde Venezuela para cubrir un posible déficit energético. Este proceso depende de factores técnicos, como la reactivación del gasoducto binacional, y de la flexibilización de sanciones impuestas por Estados Unidos a la estatal Petróleos de Venezuela SA.
Expertos señalan que Washington ve con interés que Colombia se convierta en comprador de gas venezolano, lo que permitiría inyectar recursos a la economía venezolana bajo supervisión internacional.
Papel de Estados Unidos en la relación bilateral
El gobierno de Donald Trump impulsa una estrategia orientada a reactivar la economía venezolana mediante inversión extranjera, principalmente en el sector petrolero. En este marco, la cooperación energética entre Colombia y Venezuela adquiere relevancia geopolítica.
Petro ha planteado la necesidad de levantar sanciones contra Venezuela y ha discutido el tema con autoridades estadounidenses. Paralelamente, Colombia gestiona licencias ante organismos de control financiero de Estados Unidos para avanzar en proyectos energéticos conjuntos.
Tensiones políticas y judiciales
El contexto del encuentro también está marcado por procesos judiciales. Fiscales estadounidenses han acusado a Maduro de conspiración vinculada al narcotráfico, cargos que el exmandatario rechaza.
Por otro lado, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha señalado a Petro por presuntos vínculos con el narcotráfico, acusaciones que el presidente colombiano niega mientras refuerza su política de seguridad.
Intentos de mediación en la crisis venezolana
Desde las cuestionadas elecciones presidenciales de 2024 en Venezuela, la relación bilateral se mantiene en una posición ambigua. Colombia no ha reconocido formalmente a Maduro como presidente, pero conserva los canales diplomáticos.
El gobierno colombiano busca que el encuentro contribuya a una salida política a la crisis venezolana. Sin embargo, analistas consideran limitado el margen de acción de Petro, cuyo mandato concluye en agosto.
Organizaciones civiles venezolanas han pedido a Colombia promover el respeto a los derechos humanos, incluyendo la liberación de presos políticos y el cese de persecuciones.







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