El primer ministro británico, Keir Starmer, afirmó este lunes que su país “no apoya el bloqueo” de los puertos iraníes anunciado por Estados Unidos. La declaración se produce en un contexto de tensión internacional por el conflicto en el Golfo Pérsico y su impacto directo en los precios de la energía.
En declaraciones a BBC Radio 5, Starmer subrayó que la prioridad del Reino Unido es la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía clave para el tránsito energético global. Según el mandatario, garantizar el flujo marítimo es la forma más rápida de reducir los costos energéticos.
Reino Unido prioriza la reapertura del estrecho de Ormuz
El jefe de Gobierno británico enfatizó que la estrategia de Londres se centra en estabilizar el mercado energético. “Nuestra respuesta se centra en la apertura del estrecho de Ormuz”, declaró, destacando su relevancia para el suministro mundial de petróleo y gas.
El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y es considerado uno de los puntos más sensibles para el comercio energético. Cualquier restricción en esta zona impacta de forma inmediata en los precios internacionales.
Starmer advirtió que la interrupción del tráfico marítimo en la región eleva los costos energéticos a nivel global. En ese sentido, insistió en que reabrir esta ruta permitiría aliviar la presión sobre las facturas en el Reino Unido y otros países dependientes de importaciones energéticas.
Tensión con Estados Unidos por el bloqueo naval
El pronunciamiento británico se produce tras el anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien confirmó un bloqueo de los puertos iraníes a partir de las 14:00 GMT de este lunes.
Consultado sobre la responsabilidad de Trump en el impacto económico para los británicos, Starmer evitó responder de forma directa. En cambio, señaló que su prioridad es promover la cooperación internacional para reducir las tensiones.
Llamado a la desescalada internacional
El primer ministro sostuvo que la solución pasa por “unir a los países” para avanzar hacia una desescalada del conflicto. Reiteró además que el Reino Unido no se involucrará en una guerra en la región.
Starmer también atribuyó a Irán la responsabilidad de restringir el tráfico marítimo en el Golfo, lo que ha contribuido a agravar la crisis.
Conversaciones sin acuerdo entre Washington y Teherán
El anuncio del bloqueo se produce tras un intento fallido de negociación entre Estados Unidos e Irán. Durante el fin de semana, representantes de ambos países sostuvieron conversaciones directas en Islamabad, Pakistán, un hecho poco habitual en sus relaciones diplomáticas.
Sin embargo, las negociaciones no lograron un acuerdo para poner fin a la guerra iniciada el pasado 28 de febrero, lo que mantiene la incertidumbre en la región y en los mercados energéticos.
Escenario internacional y presión sobre el mercado energético
La combinación de bloqueo naval, restricciones en el Golfo y negociaciones fallidas incrementa la presión sobre el suministro global de energía. Analistas advierten que la situación podría generar volatilidad en los precios si no se restablece el tránsito en el estrecho de Ormuz.
En este contexto, la postura del Reino Unido marca una línea diplomática orientada a evitar una escalada mayor y a proteger su economía frente a los efectos del conflicto.







Sé el primero en dejar un comentario