La guerra contra Irán en Medio Oriente ya provoca una de las mayores disrupciones energéticas de la historia reciente. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que el conflicto ha retirado del mercado mundial 10 millones de barriles de petróleo por día, entre crudo y derivados.
El recorte se debe principalmente al colapso del tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio energético global. Según el informe mensual del organismo publicado el 12 de marzo de 2026, los flujos por ese paso estratégico cayeron a menos del 10% de su nivel previo a la crisis.
El estrecho de Ormuz: punto crítico del suministro mundial
Antes del inicio del conflicto, por el estrecho de Ormuz transitaban diariamente 15 millones de barriles de crudo y 5 millones de barriles de derivados, lo que representaba cerca del 20% del suministro mundial de petróleo, según la AIE.
Con la escalada militar en la región, esa circulación prácticamente se paralizó. El organismo calcula que el impacto directo equivale a la pérdida de 8 millones de barriles diarios de crudo y 2 millones de barriles de productos refinados.
Los analistas advierten que esta interrupción constituye la mayor alteración del abastecimiento petrolero registrada hasta ahora, lo que obligó a los países consumidores a activar mecanismos de emergencia.
Oleoductos alternativos: capacidad limitada y riesgos
Para compensar la reducción del tránsito marítimo, los productores del Golfo Pérsico intentan redirigir parte de su producción por oleoductos que evitan el estrecho de Ormuz.
El informe de la AIE identifica dos rutas principales:
- Un oleoducto en Arabia Saudita que conecta Abqaiq con el puerto de Yanbu, en el mar Rojo.
- Un sistema en Emiratos Árabes Unidos (EAU) entre Habshan y Fujairah, que permite exportar crudo sin pasar por el estrecho.
La capacidad combinada de estas infraestructuras alcanza aproximadamente 8,5 millones de barriles diarios. Antes de la guerra, sin embargo, solo transportaban entre 2 y 3,5 millones de barriles diarios, lo que deja margen para aumentar el flujo.
Aun así, la agencia advierte que estas rutas tampoco están completamente protegidas frente a posibles ataques iraníes, lo que introduce incertidumbre sobre su capacidad real de compensar el déficit.
Otras rutas con obstáculos de seguridad
Otra alternativa sería el oleoducto que conecta el Kurdistán iraquí con el puerto turco de Ceyhan. Sin embargo, la AIE considera que su uso es poco probable.
El motivo es la combinación de problemas de seguridad en la zona, cierre de yacimientos en el norte de Irak y limitadas conexiones con los campos petroleros del sur.
Irán también podría recurrir a su terminal petrolera en el puerto de Jask, alimentada por un oleoducto desde Goreh. No obstante, esa instalación aún no está completamente terminada, lo que limita su impacto inmediato.
Asia, la región más expuesta a la crisis energética
El impacto del bloqueo en Ormuz afecta principalmente a Asia, destino del 90% del petróleo que circulaba por esa vía.
Los principales compradores eran:
- China, con el 37% del crudo transportado (5,2 millones de barriles diarios).
- India, con 14% (2,1 millones).
- Corea del Sur y Japón, con alrededor del 12% cada uno (1,7 millones).
En términos de dependencia energética, el petróleo que pasa por Ormuz representa:
- 40% de las importaciones de India
- 50% de las de China
- 62% de Corea del Sur
- 77% de Japón
Europa y Estados Unidos tienen menor exposición. Antes del conflicto, Europa recibía cerca del 4% de esos flujos y Estados Unidos alrededor del 3%.
Liberación histórica de reservas estratégicas
Ante la crisis, la AIE anunció que sus 32 países miembros liberarán hasta 400 millones de barriles de petróleo para estabilizar el mercado.
Esta medida representa aproximadamente un tercio de las reservas estratégicas disponibles y constituye la mayor liberación desde la creación del organismo en 1974.
El organismo aclaró que se trata de una solución temporal, destinada a amortiguar el impacto mientras se evalúa la evolución del conflicto.
A pesar de la tensión energética, el nivel de reservas globales sigue siendo elevado. Según la AIE, en enero de 2026 el mundo almacenaba 8.210 millones de barriles de petróleo, el volumen más alto desde febrero de 2021.
De ese total:
- La mitad estaba en países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos).
- China concentraba el 15% de las reservas mundiales.
- Otros países en desarrollo tenían un 10%.
- Cerca del 25% del petróleo almacenado se encontraba en buques petroleros.
El factor decisivo: duración del conflicto
La AIE advierte que el impacto final en los mercados energéticos y en la economía global dependerá de varios factores.
Entre ellos destacan la intensidad de los ataques militares, el daño a las infraestructuras energéticas y, sobre todo, el tiempo que permanezca interrumpido el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz.
Si la interrupción se prolonga, el mercado petrolero podría enfrentar un periodo prolongado de volatilidad en los precios y presión sobre el suministro global.







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