
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, afirmó este martes que la ofensiva militar contra Irán todavía no ha terminado y que su objetivo estratégico es debilitar al régimen iraní hasta provocar un cambio interno de poder. Según el mandatario, las operaciones conjuntas con Estados Unidos buscan erosionar la estructura del gobierno de los ayatolás.
Las declaraciones se producen en medio de señales contradictorias sobre el estado del conflicto. Mientras el presidente estadounidense Donald Trump insinuó que la guerra podría estar cerca de su fin, Netanyahu sostuvo que la campaña militar sigue en marcha y que Israel no ha concluido sus objetivos.
Netanyahu insiste en debilitar al régimen iraní
Durante una visita al Grupo de Trabajo Nacional de Salud junto al ministro de Sanidad israelí, Haim Katz, Netanyahu reiteró que la estrategia militar busca presionar al liderazgo iraní desde múltiples frentes.
“El objetivo es llevar al pueblo iraní a romper el yugo de la tiranía; en última instancia depende de ellos”, afirmó el primer ministro. Añadió que las operaciones actuales ya han golpeado con fuerza al aparato militar iraní, pero subrayó que la ofensiva aún no concluye.
El jefe del gobierno israelí también aseguró que las acciones militares están provocando un “cambio serio” en el estatus regional de Israel. Según sus palabras, la campaña ha alterado el equilibrio estratégico en Oriente Medio.
Señales contradictorias desde Washington
Las declaraciones de Netanyahu contrastan con el mensaje emitido el lunes por Trump. El presidente estadounidense indicó que considera la guerra “muy completa, prácticamente terminada”.
Ese comentario generó reacciones inmediatas en los mercados internacionales. El precio del petróleo cayó alrededor de un 8 %, mientras las bolsas de Europa, Asia y Wall Street registraron repuntes ante la expectativa de una posible desescalada.
Sin embargo, las palabras del líder israelí sugieren que la ofensiva militar todavía podría prolongarse.
Balance de víctimas desde el inicio de la ofensiva
La campaña militar comenzó el 28 de febrero con una serie de bombardeos coordinados entre Israel y Estados Unidos. Según el portavoz del Ejército israelí, Effie Defrin, los ataques han causado la muerte de unos 1.900 soldados y comandantes vinculados al régimen iraní.
Por su parte, la organización con sede en Estados Unidos HRANA (Human Rights Activists News Agency) estima que más de 1.100 civiles iraníes han muerto desde el inicio de la ofensiva.
Muerte del líder supremo iraní
Entre las bajas más relevantes figura el líder supremo iraní, Alí Khamenei, quien murió durante la primera oleada de bombardeos. Tras su fallecimiento, el poder dentro del régimen fue asumido por su hijo, Mojtaba Khamenei.
Israel ha sostenido desde el inicio de la campaña que uno de sus objetivos es desmantelar la estructura de liderazgo del sistema de los ayatolás, así como reducir las capacidades de Irán en misiles balísticos y armamento nuclear.
Irán rechaza retroceder y responde con ataques
El gobierno iraní no ha dado señales de desescalar el conflicto. Los Guardianes de la Revolución afirmaron que serán ellos quienes “determinen el fin de la guerra”, en respuesta directa a los comentarios de Trump.
Además, fuerzas iraníes lanzaron cinco misiles contra la base aérea estadounidense de Al-Harir, ubicada en la región kurda de Irak.
En el plano diplomático, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, descartó nuevas negociaciones con Washington. Según declaró, Teherán tuvo una “experiencia muy amarga” en rondas previas de diálogo con Estados Unidos.
Impacto en el petróleo y el comercio energético
El conflicto también genera preocupación en los mercados energéticos globales. El presidente y director ejecutivo de Saudi Aramco, Amin H. Nasser, advirtió que la guerra podría tener “consecuencias catastróficas” para el mercado petrolero.
El ejecutivo destacó que es “absolutamente crítico” restablecer el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el transporte mundial de crudo.
Irán también amenazó con bloquear las exportaciones de petróleo hacia los aliados de Estados Unidos e Israel mientras continúe la guerra.
Escalada regional: Líbano y Turquía refuerzan defensas
La expansión del conflicto ya afecta a otros países de la región. Israel continuó ataques contra posiciones del grupo chií Hezbollah en el sur del Líbano, incluidos bombardeos en la ciudad de Tiro.
Según la Organización de las Naciones Unidas, más de 100.000 personas fueron desplazadas en un solo día debido a los combates en territorio libanés.
En paralelo, Turquía reforzó sus sistemas de defensa aérea después de interceptar un segundo misil balístico iraní que atravesó su espacio aéreo. Ankara anunció el despliegue de baterías antimisiles Patriot de fabricación estadounidense en el centro del país.
Un conflicto con repercusiones globales
La guerra entre Israel e Irán continúa generando efectos militares, diplomáticos y económicos en varias regiones del mundo. Mientras Washington sugiere que el conflicto podría acercarse a su fin, el gobierno israelí insiste en que la campaña militar seguirá hasta debilitar al régimen iraní.
La evolución del enfrentamiento, así como su impacto en los mercados energéticos y la estabilidad regional, mantienen en alerta a gobiernos y organismos internacionales.







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