Ucrania, Rusia y Estados Unidos iniciaron este miércoles una segunda ronda de negociaciones en Abu Dabi con el objetivo de destrabar los puntos más complejos de un eventual acuerdo de paz. Las conversaciones buscan avanzar en un formato de diálogo a tres bandas antes de pasar a mesas de trabajo separadas.
El secretario del Consejo Nacional de Defensa de Ucrania, Rustem Umerov, confirmó el comienzo de los contactos y reiteró que Kiev participa bajo instrucciones directas del presidente Volodímir Zelenski, con la meta de alcanzar una paz “digna y duradera”.
Segunda ronda de conversaciones tripartitas
Rustem Umerov, jefe negociador de Ucrania, informó a través de redes sociales que el proceso comenzó con una fase conjunta entre Ucrania, Estados Unidos y Rusia.
Posteriormente, las delegaciones trabajarán en grupos separados sobre temas específicos. Al final de ese proceso, se prevé una sincronización de posiciones para evaluar avances.
El funcionario destacó que la delegación ucraniana mantiene una comunicación constante con el presidente Zelenski sobre cada etapa de las conversaciones.
Abu Dabi, sede clave del diálogo
La capital de Emiratos Árabes Unidos vuelve a posicionarse como espacio neutral para los contactos diplomáticos.
A finales de enero, Abu Dabi acogió un encuentro de dos días entre las tres partes, centrado en uno de los asuntos más sensibles del conflicto: el futuro territorial de Ucrania tras la guerra.
Entre los temas abordados figura la exigencia rusa de conservar el control del Donbás, región parcialmente ocupada por fuerzas rusas desde el inicio de la invasión.
El factor territorial en la mesa
Las discusiones sobre fronteras y soberanía representan uno de los principales obstáculos para un acuerdo.
Ucrania defiende la restitución plena de su integridad territorial. Rusia insiste en mantener áreas bajo su control.
Estados Unidos participa como mediador clave en el proceso.
Críticas desde Kiev y la Unión Europea
Autoridades ucranianas y dirigentes de la Unión Europea han expresado dudas sobre el compromiso real de Moscú con las negociaciones.
Uno de los principales cuestionamientos apunta a que la delegación rusa no tendría una línea directa con el presidente Vladimir Putin, lo que limitaría su capacidad de tomar decisiones de fondo.
Estas críticas aumentan la presión para que esta segunda ronda arroje señales concretas de avance.
Expectativas moderadas, pero abiertas
Aunque las posiciones siguen siendo distantes, Kiev sostiene que el nuevo ciclo de conversaciones representa una oportunidad para explorar soluciones.
El objetivo declarado es sentar bases que permitan avanzar hacia un acuerdo político que ponga fin al conflicto.
La continuidad del diálogo dependerá de los resultados que se logren en esta fase.








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