

Las lluvias y el descenso de temperaturas han favorecido el trabajo de los bomberos en Corea del Sur, quienes combaten los peores incendios forestales en la historia del país. Mientras tanto, el gobernador de la región más afectada ha solicitado una reforma en las estrategias de respuesta para enfrentar la crisis climática, factor que, según él, agravó el desastre.
Los incendios han dejado 28 muertos y han devastado amplias zonas del sureste del país durante la última semana. Hasta la mañana del viernes, las llamas estaban contenidas en un 85%, informó el jefe del Servicio Forestal de Corea, Lim Sang-seop. Las autoridades han desplegado helicópteros y brigadas adicionales para extinguir el fuego por completo.
Las llamas han destruido miles de viviendas, fábricas y vehículos, mientras que las montañas quedaron cubiertas de cenizas. “Las neblinas han disminuido gracias a la lluvia de anoche, mejorando la visibilidad. Además, las temperaturas han bajado, lo que facilita la extinción de los incendios”, explicó Lim.
Los bomberos, muchos de ellos mayores de 60 años, recorren los bosques con trajes protectores, mientras helicópteros arrojan agua sobre las colinas. Miles de personas han sido evacuadas a refugios temporales, aunque el fuego ha amenazado algunos de estos sitios. En redes sociales, se han difundido imágenes de llamas cerca de una escuela convertida en albergue.
Hasta el momento, los incendios han consumido 47.860 hectáreas, desplazado a más de 30.000 personas y dejado 37 heridos. Aún permanecen en refugios 8.000 evacuados. Expertos advierten que el calentamiento global está intensificando los incendios forestales y otros eventos climáticos extremos.
El gobernador de Gyeongsang del Norte, Lee Cheol-woo, pidió mejorar las pautas de evacuación y dotar a los bomberos de tecnología más avanzada, como aeronaves con cañones de agua, especialmente para el combate nocturno. “No tenemos equipo para extinguir incendios de noche, y con la densidad actual de nuestros bosques, es un gran desafío”, señaló.
La mayoría de las víctimas fatales tenían más de 60 años. Entre los fallecidos se encuentra un piloto cuyo helicóptero se estrelló el miércoles, así como cuatro bomberos atrapados por las llamas. En Uiseong, el templo de Gounsa, construido en el siglo VII, sufrió severos daños, perdiendo estructuras históricas de gran valor.
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