

Las intensas lluvias que golpean Bolivia han desencadenado una crisis de gran magnitud, dejando un saldo de 368.702 familias afectadas y cerca de 800 viviendas destruidas en todo el paĆs, informĆ³ este domingo el ministro de Defensa, Edmundo Novillo. Las inundaciones y deslizamientos, ocasionados por precipitaciones inusualmente prolongadas y severas, amenazan con agravarse en las prĆ³ximas semanas.
En una entrevista con la televisora estatal, Novillo precisĆ³ que el nĆŗmero de familias impactadas crece diariamente. āEl reporte mĆ”s reciente, con datos hasta el sĆ”bado, indica que el total de familias afectadas y damnificadas alcanza las 368.702ā, afirmĆ³. Aunque destacĆ³ una āleve diferenciaā entre afectados āquienes sufren pĆ©rdidas menoresā y damnificados ācon daƱos mĆ”s gravesā, subrayĆ³ la escala del desastre.
El ministro advirtiĆ³ que las lluvias, mĆ”s intensas que en aƱos anteriores, podrĆan extenderse hasta el 4 de abril, lo que requiere una respuesta urgente y coordinada. āNecesitamos mejorar la planificaciĆ³n y organizaciĆ³n para reducir los impactos futurosā, insistiĆ³.
Cochabamba es uno de los departamentos mĆ”s golpeados. El desborde de rĆos y las fuertes precipitaciones han obligado a suspender clases en zonas altas como BolĆvar y Arque. āLas condiciones climĆ”ticas han sido tan extremas que hemos tenido que interrumpir el ciclo escolar en algunos lugaresā, explicĆ³ Novillo.
El nĆŗmero de viviendas destruidas tambiĆ©n preocupa a las autoridades. Este aƱo, la cifra se disparĆ³ a casi 800, un rĆ©cord frente a las 220 registradas en temporadas previas. āLa temporada de lluvias no ha terminado y ya estamos cerca de las 800 casas destruidas. No descartamos llegar a 1.000 si el mal tiempo persisteā, lamentĆ³ el ministro.
Frente a esta emergencia, el gobierno llamĆ³ a la poblaciĆ³n y a las autoridades locales a fortalecer las medidas de prevenciĆ³n. āEsperamos no llegar a ese extremo, pero debemos estar preparadosā, enfatizĆ³ Novillo.
Las lluvias han expuesto la fragilidad de Bolivia ante fenĆ³menos climĆ”ticos extremos, resaltando la urgencia de polĆticas mĆ”s efectivas para enfrentar estas crisis. Mientras tanto, miles de familias luchan por superar las secuelas de un desastre que aĆŗn no da tregua.
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