Miski 2026 abrió sus puertas en Cochabamba con una propuesta que busca convertir la gastronomía en un motor de desarrollo económico y turístico, mediante la integración de productores, empresas, emprendedores y representantes del sector culinario.
El festival retorna después de cuatro años con el concepto «El sabor que nos une» y una programación de cuatro jornadas. La iniciativa reúne gastronomía tradicional y contemporánea, intercambio de conocimientos y oportunidades de vinculación comercial.
El presidente de la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (FEPC), Juan Pablo Demeure, destacó que la actividad permite conectar la identidad culinaria con el crecimiento empresarial. También planteó fortalecer la cadena productiva que vincula agricultura, transporte, comercialización, restaurantes y turismo.
Empresas y productores gastronómicos
La presidenta de la Cámara Gastronómica de Cochabamba (Aserac), Denisse Dalence, resaltó la participación de distintos segmentos del rubro. La oferta incluye desde mercados tradicionales y gastronomía popular hasta restaurantes, pizzerías, heladerías y propuestas de cocina de autor.
El presidente de la Fundación Feicobol, Luis Ovando, destacó la integración de productores agropecuarios, transportistas, comerciantes y establecimientos gastronómicos. Por su parte, Mauricio Muñoz, representante del Gobierno municipal, señaló que el festival abre oportunidades comerciales para los emprendimientos locales.
La inauguración también contó con el viceministro de Turismo y Cultura Sostenible, Andrés Aramayo, en representación del Gobierno nacional. Su participación destacó el vínculo entre gastronomía y patrimonio cultural boliviano.
Chefs nacionales e internacionales
Miski 2026 reúne a chefs de diferentes departamentos de Bolivia y del exterior, además de emprendimientos, establecimientos gastronómicos e instituciones académicas. El encuentro contempla espacios de formación, innovación e intercambio técnico.
La propuesta también busca fortalecer los vínculos entre productores y empresas de servicios, incentivar el uso de ingredientes regionales y ampliar las experiencias disponibles para visitantes nacionales e internacionales.
Con el respaldo de Aserac, Feicobol, FEPC y el Gobierno municipal, el festival busca consolidar la gastronomía como una actividad capaz de generar empleo, oportunidades de inversión y movimiento económico para Cochabamba.







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