
Fundación Jubileo considera necesario el ajuste del diésel en Bolivia tras dos décadas de precios subvencionados, aunque advierte que debe acompañarse de políticas sociales focalizadas.
La organización sostiene que la caída de 63% en la producción nacional de hidrocarburos líquidos desde 2015 convirtió a Bolivia en un importador neto. Actualmente, el país importa 95% del diésel y 60% de la gasolina que consume.
Para la Fundación Jubileo, mantener una subvención generalizada dejó de ser sostenible porque distorsiona los precios, eleva el costo fiscal y aumenta la demanda de combustibles que requieren dólares escasos para su importación.
La entidad recordó que el intento de ajuste realizado en diciembre de 2010 fue rechazado por la población y posteriormente revertido. A su juicio, esa decisión contribuyó a postergar un problema energético que terminó agravándose.
Efectos de la subvención
La organización advierte que los precios internos inferiores a los internacionales incentivan el contrabando y los mercados negros. Quienes acceden a combustibles baratos pueden revenderlos a precios superiores en las fronteras.
Ese esquema también genera un costo para el Estado, que debe cubrir la diferencia entre el precio internacional de importación y el valor de venta interno. Además, provoca una sobredemanda que incrementa los requerimientos de divisas.
Fundación Jubileo considera que el Decreto Supremo 5644, promulgado en julio, no resolvió completamente el problema. La norma permitió a privados importar y comercializar combustibles a precios de mercado, pero mantuvo a YPFB vendiendo a valores fijados en enero.
El Decreto Supremo 5676 establece ahora un precio del diésel basado en una referencia internacional. Mientras se desarrolla la metodología correspondiente, fija temporalmente Bs 18 por litro para usuarios directos y grandes consumidores.
La medida puede favorecer la importación privada al vincular el precio con referencias internacionales. Sin embargo, la organización alerta sobre un posible aumento del mercado negro entre consumidores pequeños, que seguirán accediendo al diésel subvencionado a Bs 9,8 por litro.
Para la Fundación Jubileo, el llamado “sinceramiento” de los precios de gasolina, diésel y, posteriormente, gas natural es necesario. El ajuste, sostiene, debe coordinarse con políticas tributarias, fiscales y sociales para reducir su impacto sobre la población vulnerable.



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