El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, afirmó que el acuerdo 50-50 representa un cambio en la administración pública y marca el inicio de una etapa con mayor participación de las regiones. La propuesta busca coordinar al Gobierno central y los departamentos para orientar recursos hacia las necesidades de la población.
Durante las actividades por el aniversario de Bolivia en Sucre, Espinoza presentó el acuerdo 50-50 como un mecanismo para modificar la relación entre el nivel central y los gobiernos departamentales. La autoridad sostuvo que este esquema permitirá aprovechar las capacidades y potencialidades de cada región.
El ministro afirmó que esta nueva etapa implica dejar atrás el centralismo y avanzar hacia una construcción nacional con participación regional. La reunión entre el Gobierno nacional y los nueve gobernadores fue señalada como un punto de cambio en la coordinación institucional.
Fortalecer el desarrollo regional
Espinoza explicó que el modelo plantea una distribución de responsabilidades entre el Gobierno central y las administraciones departamentales. Señaló que cada departamento tiene características propias que deben incorporarse en la planificación del desarrollo.
Según la autoridad, el crecimiento del país debe construirse desde las regiones, aprovechando las diferencias y capacidades existentes en cada territorio. Bajo esa visión, el acuerdo 50-50 busca una mayor integración entre los distintos niveles de gobierno.
El ministro también destacó el valor de Sucre como escenario histórico del anuncio, al recordar que la ciudad fue uno de los puntos donde comenzó la construcción del país.
Recursos para la población
Espinoza remarcó que la redistribución de responsabilidades no debe traducirse en un aumento de recursos destinados a estructuras administrativas. Explicó que el objetivo es que los beneficios lleguen directamente a los ciudadanos.
La autoridad señaló que los resultados esperados deben reflejarse en mejores servicios de salud, educación, infraestructura y atención pública. Para ello, planteó como desafío una coordinación efectiva entre el Ejecutivo y los gobiernos subnacionales.
“El resultado tiene que ser el mismo: más educación, más salud, mejor calidad de educación y salud, infraestructura para la gente”, expresó Espinoza al referirse al objetivo del nuevo esquema.








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