La Iglesia Católica y la Defensoría del Pueblo pidieron este lunes a los sectores movilizados reconsiderar su decisión de no participar en una mesa de diálogo. El llamado está dirigido principalmente a la Central Obrera Boliviana (COB) y a la Federación Túpac Katari. Ambas organizaciones mantienen medidas de presión en diferentes regiones del país.
Las instituciones emitieron un comunicado conjunto. En el documento afirmaron que el diálogo sincero, empático y constructivo es la única vía legítima para resolver los conflictos que enfrenta Bolivia. El pronunciamiento surge después de que el ampliado de la COB decidiera el domingo continuar con los bloqueos.
Exhortan a retomar el diálogo
La Iglesia y la Defensoría señalaron que el entendimiento democrático nace de la escucha mutua. También destacaron la importancia de alcanzar acuerdos que preserven la convivencia pacífica y fortalezcan el tejido social.
Por ello, pidieron a todos los actores involucrados dejar de lado las posiciones rígidas. Además, solicitaron reconsiderar las posturas que impiden o retrasan el acercamiento entre las partes.
Las entidades afirmaron que la capacidad de ceder por el bien común es fundamental. Consideran que ese paso puede abrir el camino hacia soluciones consensuadas.
Alertan sobre las consecuencias de los bloqueos
El comunicado advierte que rechazar la concertación incrementa el sufrimiento de la población. También señala que esa postura debilita la paz social y retrasa soluciones urgentes.
Las instituciones remarcaron que la prolongación del conflicto afecta a miles de ciudadanos. Muchos enfrentan dificultades para acceder a servicios, transporte y actividades económicas.
Asimismo, indicaron que Bolivia necesita acuerdos para superar la crisis. Por ello, insistieron en la necesidad de generar espacios de diálogo.
Rechazan la violencia como mecanismo de presión
La Iglesia y la Defensoría recordaron que la violencia no resuelve los conflictos sociales. Según el documento, cualquier acto violento alimenta la confrontación y profundiza las divisiones.
También alertaron sobre los riesgos para la vida y la integridad de las personas. Señalaron que esos derechos deben protegerse en todo momento.
Las instituciones añadieron que los enfrentamientos no contribuyen a construir soluciones. Por el contrario, generan más tensión y dificultan los acuerdos.
Llaman a priorizar el bien común
El pronunciamiento lamenta que los hechos de violencia estén dejando profundas heridas sociales. Advirtió que sus consecuencias podrían extenderse durante muchos años.
Finalmente, la Iglesia Católica y la Defensoría del Pueblo pidieron a las autoridades y a los sectores movilizados actuar con madurez y responsabilidad. También los exhortaron a dejar de lado intereses particulares para priorizar el bienestar de toda la población.



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