El mar Muerto, ubicado entre Israel, Jordania y territorios palestinos, enfrenta una acelerada reducción de su nivel de agua que alarma a científicos y ambientalistas. Según datos difundidos por CNN, este cuerpo de agua pierde cerca de 1,2 metros de nivel cada año y ya redujo aproximadamente un tercio de su superficie en las últimas cinco décadas.
Especialistas advierten que el deterioro del mar Muerto no solo transforma el paisaje de una de las regiones más emblemáticas del planeta, sino que también genera riesgos ambientales, económicos y geológicos. Entre los efectos más graves figuran la aparición masiva de socavones, el aumento de la salinidad y posibles alteraciones ecológicas irreversibles.
El mar Muerto pierde agua a un ritmo acelerado
Considerado el punto más bajo de la Tierra, a unos 427 metros bajo el nivel del mar, el mar Muerto depende principalmente del aporte del río Jordán y del río Yarmuk. Sin embargo, el caudal de estas fuentes disminuyó drásticamente debido a la construcción de represas y al desvío de agua para consumo humano, agricultura y ganadería.
De acuerdo con el reporte de CNN, el río Jordán transportaba anteriormente cerca de 1.300 millones de metros cúbicos de agua hacia el mar Muerto. Actualmente, el flujo se redujo a unos 100 millones de metros cúbicos.
A esta situación se suma la extracción industrial de minerales. Empresas dedicadas a obtener potasa y magnesio bombean grandes cantidades de agua hacia estanques de evaporación, lo que acelera la reducción del nivel del mar.
Cambio climático agrava la crisis
La geoquímica Yael Kiro, del Instituto Weizmann de Ciencias, explicó que las sequías más intensas y la disminución de lluvias, asociadas al cambio climático, incrementan el deterioro del ecosistema.
El aumento de la salinidad también genera nuevas formaciones minerales. El profesor Nadav Lensky, director del Observatorio del Mar Muerto del Servicio Geológico de Israel, señaló que desde la década de 1980 comenzaron a formarse cristales sólidos en el fondo debido a las elevadas concentraciones de sal.
Más de 6.000 socavones amenazan la región
Uno de los efectos más peligrosos del retroceso del agua es la proliferación de socavones. Actualmente existen más de 6.000 cavidades alrededor del mar Muerto.
Estos hundimientos se producen cuando el agua dulce penetra capas subterráneas de sal y las disuelve, debilitando el terreno. La situación obligó al cierre de balnearios turísticos como Ein Gedi y provocó daños en carreteras, restaurantes e infraestructura.
Jake Ben Zaken, operador turístico de la zona, explicó a CNN que el paisaje cambia rápidamente y que cada año aparecen nuevas franjas de costa. También señaló que debe revisar constantemente el terreno para detectar posibles hundimientos que pongan en riesgo su actividad.
Proyectos para salvar el mar Muerto siguen estancados
Durante años, Jordania, Israel y la Autoridad Palestina analizaron proyectos para frenar el deterioro del mar Muerto. Uno de los principales planes propone transportar agua desde el mar Rojo mediante un oleoducto de más de 160 kilómetros.
La iniciativa incluía además una planta desalinizadora en Jordania. Sin embargo, expertos advirtieron que mezclar aguas con distinta composición química podría provocar proliferación de algas o formación de cristales de yeso.
Aunque algunos especialistas consideran viable el proyecto, las tensiones políticas, los altos costos y la falta de cooperación regional mantienen la propuesta paralizada.
Expertos piden mayor compromiso político
Ambientalistas y científicos coinciden en que todavía es posible estabilizar parte del deterioro del mar Muerto, aunque consideran improbable recuperar sus niveles históricos.
Algunos expertos proponen reducir el bombeo industrial de agua y destinar parte de las ganancias de la explotación minera a programas de recuperación ambiental. También plantean restaurar parcialmente el caudal del río Jordán mediante el uso de aguas residuales tratadas y menores desvíos de agua.
Peleg Gottdiener, integrante de EcoPeace Middle East, afirmó a CNN que uno de los mayores problemas es la falta de sentido de urgencia política frente a la crisis ambiental.





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