
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, calificó este miércoles como un acto de “extremismo” la decisión del Gobierno boliviano de solicitar la salida de su embajadora en La Paz, Elizabeth García Carrillo, tras una creciente tensión diplomática entre ambos países.
La reacción del mandatario se produjo luego de que la Cancillería de Bolivia anunciara el fin de las funciones diplomáticas de la representante colombiana, al considerar que recientes declaraciones de Petro sobre la situación política interna del país constituyeron una injerencia en asuntos soberanos.
Petro defiende propuesta de diálogo y rechaza la medida
En una entrevista con Caracol Radio, el jefe de Estado colombiano cuestionó la decisión adoptada por Bolivia y sostuvo que la expulsión de su embajadora responde a una postura radical frente a una propuesta de mediación.
“Si por proponer un diálogo y una intermediación sacan a la embajadora, es porque se está pasando a extremismos”, afirmó Petro al referirse al conflicto diplomático.
El mandatario había señalado días antes, a través de su cuenta en X, que Bolivia atraviesa una “insurrección popular” y expresó la disposición de su gobierno para contribuir, si era convocado, a una salida pacífica a la actual crisis política.
Bolivia invoca soberanía y rechaza pronunciamientos externos
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia confirmó, mediante un comunicado oficial, que solicitó la conclusión de las funciones de Elizabeth García Carrillo conforme a las normas internacionales vigentes.
La Cancillería argumentó que la medida responde a la necesidad de resguardar los principios de soberanía, no injerencia y respeto mutuo entre Estados.
Asimismo, remarcó que cualquier valoración sobre la situación interna boliviana debe realizarse con prudencia diplomática y pleno respeto a la institucionalidad democrática y constitucional del país.
Según el pronunciamiento, las diferencias políticas y sociales deben resolverse exclusivamente dentro del marco constitucional boliviano, a través de mecanismos democráticos y sin intervenciones externas que puedan agravar la polarización.
La relación bilateral continúa pese al impasse diplomático
Pese a la decisión, el Gobierno boliviano aclaró que la medida no implica una ruptura de relaciones con Colombia ni altera los vínculos históricos entre ambas naciones.
La Cancillería subrayó que se mantendrán los lazos de cooperación y respeto entre los dos Estados, mientras el episodio marca un nuevo momento de tensión en la relación diplomática bilateral.




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