El presidente Rodrigo Paz alertó que las presiones sociales y políticas que buscan “retornar al pasado” podrían retrasar entre tres y cuatro años las reformas económicas en curso. La declaración se produjo en un evento oficial, a casi seis meses de iniciada su gestión, en medio de un escenario de creciente conflictividad social.
El mandatario aseguró que su Gobierno mantendrá el rumbo de transformación económica respaldado por el mandato ciudadano. Según afirmó, el objetivo es consolidar crecimiento desde el próximo año mediante alianzas nacionales e internacionales y nuevas condiciones para la inversión.
Conflictos sociales presionan la agenda económica
Paz señaló que distintos sectores sociales articulan movilizaciones contra su administración. Entre ellos mencionó a choferes, maestros, dirigentes y bases de la Central Obrera Boliviana (COB), además de organizaciones interculturales.
De acuerdo con declaraciones del propio presidente, en regiones como Caranavi incluso se ha pedido abiertamente su renuncia. En ese contexto, la COB convocó a un cabildo para el viernes 1 de mayo, Día del Trabajador, con el fin de definir posibles protestas.
El principal punto de conflicto es la demanda de incremento salarial del 20 % tanto al salario mínimo nacional como al haber básico. Desde el Ejecutivo, sin embargo, se recordó que en enero ya se aplicó un aumento del 20 % como compensación tras la eliminación de la subvención a los hidrocarburos.
Gobierno defiende reformas estructurales
El presidente defendió las reformas estructurales impulsadas por su administración, que incluyen nuevas normativas en sectores estratégicos como Hidrocarburos, Minería, Inversión y Economía Verde.
Según explicó, estas medidas buscan construir un “Estado eficiente” y generar condiciones favorables para la inversión privada, tanto nacional como internacional. En esa línea, destacó avances en la política denominada “Estado tranca cero”, orientada a reducir la burocracia.
Paz fue enfático al advertir que bloquear o inviabilizar estas reformas implicaría un retroceso significativo. “No estamos en condiciones de aguantar ese retraso”, afirmó, al señalar que los cambios económicos son inevitables y deben ejecutarse sin dilaciones.
El mandatario también apuntó que existen actores que buscan frenar estas transformaciones, lo que, a su juicio, implicaría volver a un modelo estatal que el país ya decidió superar.
Proyecciones económicas y alianzas internacionales
A pesar del contexto de tensión social, el presidente expresó optimismo respecto al desempeño económico del país. Indicó que, según proyecciones internacionales, los resultados de las medidas adoptadas comenzarán a reflejarse el próximo año.
En ese sentido, subrayó la importancia de consolidar acuerdos y alianzas tanto a nivel nacional como internacional. Estas, afirmó, serán clave para sostener el crecimiento económico y garantizar la estabilidad.
Un escenario político complejo a seis meses de gestión
La administración de Paz, que asumió el poder el 8 de noviembre, enfrenta uno de sus momentos más críticos en términos de conflictividad social. Aunque el Gobierno ha ofrecido diálogo, persisten posiciones irreconciliables con algunos sectores movilizados.
El desarrollo de las protestas convocadas y la evolución de las negociaciones marcarán el rumbo inmediato de las reformas económicas, que el Ejecutivo considera fundamentales para evitar un estancamiento prolongado.




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