
El valor del dólar en Bolivia alcanzó este miércoles su nivel más alto desde la implementación del tipo de cambio referencial del Banco Central de Bolivia (BCB). La cotización llegó a Bs 9,59 para la compra y Bs 9,79 para la venta, mientras que el denominado “dólar digital” superó los Bs 10 en el mercado paralelo, según datos de portales especializados.
El economista Fernando Romero explicó que este comportamiento responde a tres factores clave que están presionando el mercado cambiario. Según el analista, la combinación de escasez de divisas, incertidumbre interna y ajustes en el sistema financiero está impulsando el alza tanto en el mercado formal como en el paralelo.
Escasez de divisas impulsa el alza del dólar
Romero identificó como principal factor la reducción en el ingreso de dólares al país. Señaló que las exportaciones, especialmente de gas, han disminuido en los últimos años.
Esta caída contrasta con una demanda que se mantiene elevada. Importaciones constantes y la preferencia por el ahorro en moneda extranjera incrementan la presión sobre el tipo de cambio. Según el analista, este desequilibrio entre oferta y demanda genera una tendencia alcista sostenida.
Incertidumbre económica eleva la demanda
El segundo factor está relacionado con el contexto económico y social. Romero explicó que la incertidumbre incide directamente en las decisiones de hogares y empresas.
Conflictos sociales, problemas en el abastecimiento de carburantes y dudas sobre la estabilidad económica llevan a los agentes a refugiarse en el dólar. Esta conducta incrementa la demanda de divisas y acelera la presión cambiaria en ambos mercados.
El economista señaló que este entorno provoca un cambio en el comportamiento financiero. Tanto personas como empresas priorizan activos en dólares para proteger su capital frente a posibles fluctuaciones.
Ajuste del sistema financiero y brecha cambiaria
El tercer factor responde a un proceso de ajuste dentro del sistema financiero. Romero indicó que el tipo de cambio referencial refleja operaciones reales que ya se concretan a precios más altos.
En paralelo, el mercado informal o “dólar digital” tiende a anticiparse. Este segmento marca la tendencia con mayor rapidez y muestra incrementos más acelerados. Como resultado, la brecha cambiaria continúa ampliándose.
Perspectivas: presión alcista en el corto plazo
Romero advirtió que en los próximos tres meses el dólar mantendrá una tendencia al alza. Argumentó que los problemas estructurales persisten, como la falta de divisas y la alta demanda.
Además, mencionó que la ausencia de medidas económicas de fondo limita la capacidad de estabilizar el mercado. En este escenario, el tipo de cambio referencial podría seguir ajustándose de forma gradual.
Riesgos internos y externos
El analista también alertó sobre factores adicionales que podrían intensificar la presión. La conflictividad social y la incertidumbre política son elementos que elevan la demanda de dólares.
A esto se suman riesgos internacionales adversos. Según Romero, estos escenarios podrían agravar la situación cambiaria y aumentar la volatilidad del mercado paralelo.
Tendencia sostenida y desequilibrio desde 2023
Romero concluyó que, sin cambios significativos en la política económica o un mayor ingreso de divisas, la brecha cambiaria persistirá. El dólar, afirmó, mantendrá una tendencia alcista en el corto plazo.
Este comportamiento se da en un contexto de desequilibrio cambiario que Bolivia arrastra desde 2023. La combinación de factores internos y externos continúa condicionando la estabilidad del mercado.



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