La economía de Bolivia comienza a evidenciar signos de estabilización luego de una de las etapas más complejas de los últimos años, según el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza. La autoridad aseguró que el Ejecutivo logró revertir un escenario crítico marcado por alta inflación, escasez de combustibles y una fuerte presión sobre las reservas internacionales.
De acuerdo con la explicación oficial, el Gobierno asumió la administración con desequilibrios severos en variables clave. Sin embargo, sostiene que la aplicación de medidas económicas permitió mejorar indicadores como el riesgo país, la actividad del sector privado y la balanza comercial.
Un punto de partida marcado por desequilibrios
Al inicio de la gestión, el país enfrentaba una inflación que superaba el 20%, junto con la coexistencia de varios tipos de cambio y un dólar que se cotizaba por encima de los Bs 11. Este contexto generaba distorsiones en el mercado y afectaba la previsibilidad económica.
A ello se sumaba una situación crítica en reservas internacionales, que se encontraban en niveles mínimos. Según datos proporcionados por el ministro Espinoza, el país disponía de apenas 50 millones de dólares en un momento de alta vulnerabilidad financiera.
Compromisos externos presionaban la economía
El escenario se complicaba aún más por obligaciones inmediatas con acreedores internacionales. El Gobierno debía cubrir pagos por 530 millones de dólares hasta marzo de 2026, lo que incrementaba la presión sobre las finanzas públicas.
Esta combinación de factores elevaba el riesgo país y limitaba el margen de maniobra del Ejecutivo para estabilizar la economía en el corto plazo.
Reducción del riesgo país y señales de confianza
Entre los avances reportados, el Gobierno destaca una disminución significativa del riesgo país. Espinoza indicó que este indicador pasó de niveles superiores a los 1.000 puntos básicos a aproximadamente 500.
Según la autoridad, esta reducción refleja una mejora en la percepción de los mercados internacionales y un mayor grado de confianza en la economía boliviana.
Sector privado retoma operaciones
El ministro también señaló que la actividad empresarial comenzó a recuperarse tras superar restricciones vinculadas principalmente a la falta de combustibles. Durante la etapa más crítica, el transporte y la logística se vieron afectados por largas esperas para acceder a diésel.
Con la normalización del suministro, el sector privado retomó operaciones, lo que contribuyó a reactivar la dinámica económica interna.
Superávit comercial impulsa ingreso de divisas
Otro indicador que el Ejecutivo resalta es el cambio en la balanza comercial. Según Espinoza, Bolivia registra actualmente un superávit superior a los 800 millones de dólares, después de varios años con resultados negativos.
Este saldo favorable permite un mayor ingreso de divisas, lo que fortalece la liquidez del sistema económico y mejora la disponibilidad de recursos en el mercado.
Sistema financiero muestra señales de reactivación
El incremento en el flujo de divisas tuvo un impacto directo en el sistema financiero, que —según el Gobierno— comenzó a recuperar su funcionamiento. La disponibilidad de moneda extranjera facilita las operaciones y contribuye a estabilizar el entorno económico.
Pese a estos avances, las autoridades reconocen que el contexto sigue siendo desafiante y que la sostenibilidad de la recuperación dependerá de la evolución de factores internos y externos.



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