El Gobierno de Estados Unidos elevó el tono frente a sus aliados europeos este viernes 24 de abril de 2026, al exigir mayor implicación en la crisis del estrecho de Ormuz. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, afirmó desde el Pentágono que Europa depende más de esta ruta energética estratégica y, por tanto, debe asumir un rol más activo frente a Irán.
Durante una rueda de prensa, Hegseth cuestionó el compromiso europeo en el conflicto y remarcó que Washington no puede cargar en solitario con la presión militar. Según sus declaraciones, el cierre del estrecho —clave para el transporte global de petróleo— afecta directamente a las economías europeas.
EE.UU. endurece su postura hacia Europa
Hegseth fue directo al señalar que Estados Unidos espera aliados “capaces” y “leales”. Según afirmó, Europa debería pasar de la retórica a la acción en la seguridad marítima del Golfo Pérsico.
El secretario criticó que los países europeos prioricen reuniones diplomáticas en lugar de acciones concretas. “Tal vez deberían hablar menos y subirse a un barco”, sostuvo, en alusión a la necesidad de presencia militar en la zona.
Críticas a la estrategia europea
El funcionario calificó como “tonta” la reciente reunión de unos 50 países impulsada por Francia y Reino Unido. Este encuentro buscaba organizar una misión defensiva para garantizar la seguridad en el estrecho.
De acuerdo con Hegseth, este tipo de iniciativas no responde con firmeza al desafío que representa el bloqueo iraní. Insistió en que la situación exige medidas más contundentes.
El estrecho de Ormuz, eje de la tensión global
El estrecho de Ormuz es una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de hidrocarburos. Su cierre por parte de Irán se produjo como respuesta a la ofensiva militar iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel.
Hegseth subrayó que la dependencia energética europea convierte este paso en un asunto prioritario para el continente. En contraste, afirmó que Estados Unidos cuenta con reservas suficientes para mitigar el impacto.
Impacto en el comercio marítimo
El jefe del Pentágono reconoció que el tráfico comercial en la zona ha disminuido considerablemente. “Es mucho más limitado de lo que a cualquiera le gustaría”, admitió.
Desde el inicio del bloqueo, Estados Unidos ha interceptado 34 buques. Además, autoridades militares confirmaron la incautación del tanquero iraní Touska y la captura de dos grandes buques cisterna vinculados a Irán en el Indopacífico.
Estrategia de presión y mensaje a Irán
Hegseth dejó claro que el bloqueo naval continuará “el tiempo que sea necesario”, según lo determine el presidente Donald Trump. También afirmó que Washington no tiene prisa por alcanzar un acuerdo.
El funcionario envió un mensaje directo a Teherán al señalar que aún tiene margen para “elegir sabiamente”, en referencia a las negociaciones estancadas entre ambos países.
Una “llamada de atención” para Europa
El secretario de Guerra definió la situación como una advertencia para los aliados europeos. Según dijo, el riesgo energético debería impulsar una respuesta más firme del continente.
“Esta no debería ser una lucha exclusiva de EE.UU.”, reiteró, alineándose con la postura del presidente Trump sobre el reparto de responsabilidades en conflictos internacionales.
Contexto geopolítico y perspectivas
La crisis en el estrecho de Ormuz refleja un punto crítico en la relación entre Estados Unidos, Europa e Irán. La presión de Washington busca redistribuir el peso militar y político entre sus aliados.
Mientras tanto, el comercio global sigue condicionado por la incertidumbre en esta vía estratégica. La evolución del conflicto dependerá tanto de decisiones militares como de avances diplomáticos en las próximas semanas.




Sé el primero en dejar un comentario