Perú inicia una semana decisiva rumbo a las elecciones presidenciales más complejas de su historia reciente, marcadas por una fragmentación inédita con 35 candidatos en carrera y un contexto de crisis política persistente. El proceso se desarrolla en medio de una creciente preocupación ciudadana por la inseguridad y el avance del crimen organizado.
La votación se llevará a cabo bajo un escenario de alta incertidumbre, agravado por la prohibición de difundir encuestas en los días previos. Según los últimos sondeos disponibles, ningún aspirante alcanza el umbral necesario para ganar en primera vuelta, lo que asegura una segunda ronda el próximo 7 de junio.
Fragmentación electoral y voto indeciso marcan la contienda
El panorama electoral peruano refleja una dispersión del voto sin precedentes. De acuerdo con las últimas encuestas publicadas antes de la restricción, la intención de voto se distribuye entre múltiples candidatos con diferencias mínimas.
Encabeza la preferencia la candidata de derecha Keiko Fujimori, con un 14 %. La líder de Fuerza Popular busca la Presidencia por cuarta vez, tras perder en segunda vuelta en 2011, 2016 y 2021.
Un pelotón competitivo detrás de Fujimori
Detrás de Fujimori se agrupa un bloque de candidatos con cifras cercanas. El comediante Carlos Álvarez, de País Para Todos, alcanza el 9 % y se posiciona como una de las sorpresas de la campaña.
Le sigue el exalcalde de Lima Rafael López Aliaga, con cerca del 8 %, quien incluso lideró sondeos previos. En los últimos días, el candidato ha denunciado un supuesto fraude sin presentar pruebas, según declaraciones recogidas por medios.
Otros aspirantes se ubican entre el 6 % y el 4 %, incluyendo a Ricardo Belmont, Roberto Sánchez, Jorge Nieto y Alfonso López Chau. Este escenario refuerza la alta probabilidad de una segunda vuelta electoral.
Crisis política y retorno al sistema bicameral
El proceso electoral ocurre en un contexto de inestabilidad institucional. Perú ha tenido ocho presidentes en la última década, lo que evidencia una crisis política prolongada.
A partir de estas elecciones, el país retomará un sistema legislativo bicameral, con Senado y Congreso. Esta reforma constitucional fue aprobada por el actual Parlamento, pese a que en el referéndum de 2018 el 90,5 % de los votantes rechazó esa propuesta.
Seguridad y crimen organizado dominan la agenda
La inseguridad se ha convertido en el principal eje del debate electoral. El aumento de la criminalidad ha impulsado propuestas de línea dura, especialmente desde sectores de derecha.
Entre ellas destacan iniciativas como retirar a Perú de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) para habilitar la pena de muerte y la implementación de jueces “sin rostro”. Estas propuestas han sido calificadas como populistas por diversos sectores.
Polarización política tras la crisis de Pedro Castillo
El escenario político también está marcado por la polarización tras la destitución y encarcelamiento del expresidente Pedro Castillo. Este hecho, ocurrido tras un fallido intento de golpe de Estado, derivó en protestas que dejaron más de 50 fallecidos.
Sectores de centro e izquierda llaman a votar contra lo que denominan un “pacto mafioso”, en referencia a fuerzas conservadoras que controlan el Congreso y el Ejecutivo desde la llegada al poder de Dina Boluarte.
Propuestas de indulto y respaldo rural
Algunos candidatos, como Roberto Sánchez y Alfonso López Chau, han planteado explícitamente la posibilidad de indultar a Castillo. Según sus posturas, el exmandatario mantiene respaldo en zonas rurales, donde persiste la percepción de que su destitución vulneró la voluntad popular.
La combinación de alta fragmentación, crisis institucional y tensiones sociales configura un proceso electoral abierto. La prohibición de difundir encuestas en la recta final aumenta la incertidumbre sobre los resultados de la primera vuelta.
Con un elevado número de indecisos y márgenes estrechos entre candidatos, Perú se encamina a una elección clave que definirá no solo su próximo gobierno, sino también el rumbo de su sistema político.




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