
Bolivia podría dejar de autoabastecerse de gas natural y verse obligada a importar el energético desde 2031 si no ejecuta nuevas exploraciones. La advertencia fue realizada por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) durante su rendición pública de cuentas 2025, donde expuso el deterioro de reservas y producción.
El vicepresidente de Operaciones de la estatal petrolera, Raúl Álvarez, alertó que la falta de nuevas inversiones en exploración y el agotamiento progresivo de los campos actuales configuran un escenario crítico. Según sus proyecciones, el país entraría en un déficit estructural en menos de una década.
YPFB proyecta importación de gas desde 2031
El eje central del informe de YPFB es claro: Bolivia podría convertirse en importador de gas si no revierte su política energética actual.
“Si no hacemos nada en exploración y poner en producción las reservas probables o potencialmente explotables, en 2031 ya tendríamos que importar gas para el consumo interno”, afirmó Álvarez durante la presentación oficial.
La advertencia marca un punto de inflexión para el modelo energético del país, históricamente basado en la exportación de gas. El cambio implicaría no solo un giro económico, sino también un impacto en la balanza comercial y en la seguridad energética.
Un plazo cada vez más cercano
El horizonte de 2031 no es lejano. Según YPFB, el tiempo disponible para revertir la tendencia es limitado. Las decisiones que se adopten en los próximos años serán determinantes para evitar la dependencia de mercados externos.
La estatal subraya que el problema no radica únicamente en la caída de reservas, sino en la falta de reposición de las mismas mediante exploración intensiva.
Falta de exploración acelera el riesgo energético
YPFB reconoce que el origen del problema es estructural. Durante la última década, la política del sector priorizó la explotación de campos existentes por encima de la búsqueda de nuevos reservorios.
“Se dedicaron a explotar y no a explorar. Por eso estamos en declinación”, sostuvo Álvarez, al explicar las causas del actual escenario.
Esta estrategia permitió sostener ingresos en el corto plazo, pero debilitó la capacidad de reposición de reservas. Como resultado, el país enfrenta ahora un agotamiento progresivo de sus recursos disponibles.
Más de una década sin exploración sostenida
Según datos de la estatal, desde 2014 no se han realizado esfuerzos significativos en exploración. Esta ausencia coincide con el inicio de la caída tanto en reservas como en producción.
El propio Álvarez fue enfático: “Desde 2014 prácticamente no se ha hecho nada en materia de exploración”, una afirmación que resume el diagnóstico interno del sector.
Caída de reservas y producción refuerza el escenario
El riesgo de importación no es una hipótesis aislada. Está respaldado por indicadores concretos del sector hidrocarburífero.
Las reservas probadas de gas natural han descendido a 3,7 trillones de pies cúbicos (TCF), muy por debajo de los más de 10 TCF registrados en la década pasada. Esta reducción limita la capacidad de sostener el consumo interno y los compromisos energéticos.
En paralelo, la producción también muestra una tendencia descendente. Desde su pico en 2014, los volúmenes han caído de manera sostenida hasta niveles actuales cercanos a 31,6 millones de metros cúbicos por día.
Sin nuevos descubrimientos, el déficit es inevitable
YPFB advierte que, sin descubrimientos de gran escala, la brecha entre oferta y demanda seguirá ampliándose. En ese escenario, la importación de gas se convierte en una consecuencia inevitable.
El país ya ha enfrentado situaciones similares en el pasado, cuando la producción interna no logró cubrir la demanda y se recurrió a combustibles importados.
Nuevo liderazgo con el reto de evitar la importación
La advertencia coincide con un cambio en la dirección de YPFB. La nueva presidenta, Claudia Cronenbold, asume el cargo en un contexto marcado por la urgencia de revertir la caída del sector.
Su principal desafío será reactivar la exploración y atraer inversiones que permitan incorporar nuevas reservas. La experiencia de Cronenbold en planificación estratégica dentro del sector energético será clave para redefinir la hoja de ruta.
Un cambio de modelo en juego
La posibilidad de importar gas desde 2031 no solo representa un problema técnico, sino un cambio profundo en el modelo energético boliviano.
YPFB insiste en que aún existe margen para evitar este escenario, pero advierte que la ventana de acción es cada vez más estrecha. Sin un giro inmediato hacia la exploración, Bolivia podría pasar de exportador a importador en menos de una década.





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