En menos de un día, grupos de jucus protagonizaron una serie de ataques violentos en centros mineros de Potosí, lo que evidencia una clara escalada en el nivel de organización y agresividad de estos delitos. Además, los hechos incluyeron el uso de armas de fuego, dinamita y gases lacrimógenos, según reportes policiales y medios locales.
En este contexto, los incidentes ocurrieron en distintas áreas mineras del departamento, donde la Policía logró intervenir parcialmente, pero no contener el avance de estas bandas. Por ello, tanto autoridades como organizaciones del sector advierten que el fenómeno del “juqueo” ha evolucionado hacia estructuras delictivas más complejas y peligrosas.
Ataques consecutivos en centros mineros
En primer lugar, el caso inicial se registró en la comunidad de Chaquilla Pampa. Según el informe difundido por medios locales, seis personas ingresaron a un socavón con el objetivo de sustraer mineral.
Sin embargo, la Policía sorprendió a los implicados en el lugar. Como resultado, los efectivos recuperaron al menos tres sacos de carga mineralizada. Posteriormente, trasladaron a los sospechosos a dependencias de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) para su investigación.
Poco después, se reportó un segundo ataque de mayor magnitud en la bocamina Proyecto Félix. En este punto, al menos diez jucus encapuchados irrumpieron de forma violenta.
Uso de explosivos y armas de fuego
En este segundo hecho, de acuerdo con reportes policiales, los atacantes emplearon gases lacrimógenos, dinamita y armas de fuego. De esta manera, el nivel de equipamiento refleja un cambio significativo en la dinámica de estos delitos.
Asimismo, las autoridades consideran que estos grupos actúan con mayor planificación. En consecuencia, su capacidad operativa representa un riesgo directo tanto para trabajadores mineros como para las fuerzas de seguridad.
Escalada del “juqueo” en Potosí
Por otro lado, el “juqueo”, tradicionalmente vinculado a pequeños hurtos de mineral, ha cambiado en los últimos meses. Según autoridades policiales, ahora involucra grupos numerosos y mejor organizados.
En efecto, estos grupos han protagonizado robos en distintos distritos mineros del departamento. Además, también se han registrado enfrentamientos con efectivos policiales y cooperativistas.
A pesar de los operativos y patrullajes, la Policía reconoce que los delincuentes continúan encontrando formas de ingresar a centros de extracción y plantas de tratamiento. Por consiguiente, el problema persiste y tiende a agravarse.
Mineros piden mayor intervención estatal
Frente a esta situación, organizaciones mineras han expresado su preocupación. En ese sentido, sostienen que la seguridad en las áreas de explotación se ha deteriorado de forma sostenida.
Por ello, entre las demandas planteadas figura el incremento de presencia policial. Incluso, algunos sectores han solicitado la militarización de zonas críticas como medida para frenar los robos.
Finalmente, las autoridades aún no han anunciado medidas concretas adicionales. No obstante, el incremento de ataques en un corto periodo refuerza la presión sobre el Estado para actuar con mayor contundencia.




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