El Gobierno de Chile planea culminar en dos años la instalación de un escudo físico en su frontera norte con Perú y Bolivia. El objetivo es reforzar la seguridad y controlar la migración irregular. Por lo tanto, el primer tramo del proyecto abarcará alrededor de 100 kilómetros, según informó el comisionado presidencial del programa, el almirante (R) Alberto Soto.
El plan, denominado Escudo Fronterizo, combina medidas físicas, legales y tecnológicas para proteger los 1.100 kilómetros de frontera en la Macrozona Norte. Soto, nombrado por el presidente José Antonio Kast el 11 de marzo, dirige la iniciativa con un mandato temporal de dos años. Durante este período, espera ejecutar las primeras etapas del proyecto y garantizar avances significativos. Al mismo tiempo, subrayó que cada etapa será evaluada antes de avanzar a la siguiente.
Escudo físico: zanjas y barreras en zonas críticas
El almirante Soto explicó que la construcción de zanjas comenzó el lunes pasado. Según indicó, el avance diario es de entre 50 y 100 kilómetros. Estas barreras iniciales cubrirán 100 kilómetros de los sectores más vulnerables de las regiones de Tarapacá y Antofagasta, aproximadamente 30 kilómetros en cada región.
“No llenaremos los 1.100 kilómetros de frontera con zanjas, eso es imposible. Por ello, solo se intervendrán las zonas vulnerables del altiplano, donde no existen rejas ni barreras físicas”, afirmó Soto.
Además de las zanjas, se prevé implementar muros, concertinas y erizos suecos, combinando distintos métodos según las necesidades de cada sector. De este modo, se busca dificultar la movilidad irregular y aumentar la efectividad del escudo. Mientras tanto, las zonas no vulnerables seguirán bajo vigilancia convencional.
Dimensión legal: migración irregular como delito
El Escudo Fronterizo también incluye medidas legales. La idea es transformar el ingreso irregular en un delito y aplicar sanciones que limiten incentivos para migrantes irregulares. Sin embargo, algunas medidas podrían incluir la revisión de beneficios sociales. El ministro de la Presidencia, José García Ruminot, aclaró que educación y salud se mantendrán intactas, por consiguiente, estas áreas no se verán afectadas.
“El mensaje es claro: el inmigrante irregular no es bienvenido”, indicó Soto, subrayando que la iniciativa también tiene un efecto simbólico. Así, se busca disuadir el ingreso irregular y enviar señales políticas firmes. Además, el plan busca coordinar acciones legales con la gestión tecnológica y física de la frontera.
Barrera tecnológica y modernización fronteriza
El componente tecnológico incluye el Sistema Integrado de Frontera (Sifron), iniciado durante la administración del expresidente Gabriel Boric, con una inversión de 13,8 millones de dólares. La idea es reemplazar la vigilancia humana por herramientas tecnológicas, como murallas digitales y sensores. Además, el flujo de recursos se proyecta para los próximos cuatro años, mientras tanto, se ajustarán las estrategias según los resultados de los primeros tramos.
Soto indicó que el sistema debe funcionar de manera orgánica. Por ejemplo, se priorizará la construcción de zanjas y muros antes del plazo de dos años, mientras se implementan simultáneamente las soluciones tecnológicas y legales. Por consiguiente, el proyecto busca mantener un equilibrio entre seguridad y eficiencia operativa.
“Si al año no tengo buena parte de las zanjas y muros terminados, entonces vamos lento”, concluyó el comisionado presidencial.
Hitos del Escudo Fronterizo
- Longitud total protegida: 1.100 kilómetros de frontera norte.
- Primer tramo: 100 kilómetros con barreras físicas.
- Zonas prioritarias: Tarapacá y Antofagasta (30 km cada una).
- Inversión tecnológica: 13,8 millones de dólares en Sifron.
- Plazo de ejecución: hasta 2028, con avances parciales antes del año.





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